ACAPPS: “El hecho de no escuchar no tiene que ser un impedimento, y más ahora que hay tantos recursos tecnológicos”.

20/06/2024

Este mes entrevistamos a Raquel Díez Ventura, coordinadora del área de alianzas, participación y voluntariado de ACAPPS (Asociación Catalana de Familias y Personas con Sordera), que ha liderado el proyecto Apunts en Blanc desde la entidad y Andrea Amouzouvi, Licenciada en Psicología en la UNED y máster de Ocupación y Mercado de Trabajo en la UOC, y Eduard Folch, Graduado en Finanzas y contabilidad en la URV. Ambos protagonistas del documental Apunts en Blanc.

¿Cómo nace ACAPPS?

Raquel: Hace 30 años, porque un grupo de familias con niños sordos no veían reconocidos los derechos de sus hijos en las otras asociaciones que había en aquel momento. Y nació para luchar por los derechos de sus hijos, para que se comunicaran con lengua oral. Esto lo explicamos para marcar la diferencia entre el imaginario colectivo que muchas veces piensa que las personas con sordera se comunican solo en lengua de signos. La realidad de las personas que atendemos es muy diversa: con prótesis auditivas, implantes cocleares y audífonos, y que con la lectura labial y otras ayudas técnicas se comunican de manera oral. De hecho, el 98% de las personas con sordera se comunica en lengua oral. 

La entidad ha ido creciendo, ha cogido impulso y ahora tenemos diferentes servicios de atención de todas las personas con sordera a lo largo de su momento vital, desde niños recién diagnosticados, hasta personas que se quedan sordas a lo largo de su vida. Dentro de nuestros servicios, tenemos atención logopédica, psicológica, asesoramiento laboral para la búsqueda de trabajo, acompañamiento en prácticas formativas, y todo el departamento de empresas, que nos dedicamos a sensibilizar el tejido empresarial y asociativo para que haya inserción laboral. O el a nivel cultural, como el documental que está a caballo entre este servicio de alianzas y de hacer la cultura accesible a las personas con sordera. 

 

Dentro del sector audiovisual ofrecéis un servicio de subtitulación, ¿en qué consiste y cuál es su objetivo?

Raquel: Tenemos un servicio de accesibilidad que ahora mismo tiene en marcha varios proyectos como la subtitulación de videos para entidades culturales, a las que ofrecemos poder subtitular material que utilicen para hacer exposiciones, por ejemplo, en museos, o para proyectar un video. Si no está subtitulado, nosotros lo hacemos gratuitamente con el objetivo de hacerlo accesible a personas con sordera. Y más allá, hacia una accesibilidad universal, que podamos ver un video sin la necesidad de escucharlo.

Y el otro proyecto va dirigido a empresas y entidades culturales, subtitulamos videos cortos de redes. Nació por la gran demanda de empresas que cuelgan videos en las redes. Cada vez más, la población en general, desactiva los audios, y si no están subtitulados, no son accesibles y perdemos audiencia. Y entre esta necesidad de tener más audiencia, y esta reivindicación para que sea accesible solo si está subtitulado, nació este proyecto. 

También hacemos una formación para que aprendáis a hacerlo. En un momento de necesidad lo podemos hacer nosotros, pero os damos cuatro herramientas, para que aprendáis y vuestras redes puedan ser lo más accesibles posible. Son 5 horas, una formación de una mañana. No pretendemos que seáis profesionales de la subtitulación, porque para eso hay profesionales, pero os damos cuatro herramientas para poder hacerlo. Porque sabemos cómo es la subtitulación para personas con sordera. No es transcribir y que vaya saliendo. Tiene una serie de parámetros. 

 

Dentro de vuestro esfuerzo para pedir más accesibilidad realizasteis el documental Apunts en blanc. ¿Cómo surgió la idea?

Raquel: ACAPPS, desde que nació, tuvo siempre una red de estudiantes universitarios con sordera que reivindicaban la accesibilidad en las aulas. Siempre han hecho acciones, reuniones con universidades, sobre todo con los servicios de atención al alumnado con discapacidad, han hecho informes, pedido cuáles son las necesidades de este alumnado, como reservas de primeras filas. Postpandemia, reactivamos el grupo, que había quedado parado. Muchos de los jóvenes se dieron de baja, porque no eran tan jóvenes o ya no estaban en la facultad. Y entró un grupo nuevo de 14 jóvenes. Algunos se quedaron, como Andrea. Y llegaron superanimados y animadas diciendo que tenían que dar un paso más de lo que habían hecho hasta ahora, que querían levantar la voz en primera persona, y hacer una cosa que tuviera una repercusión más allá de un informe escrito o una reunión, que tuviera alcance más allá de las universidades. Y por eso lo queremos mover más allá del público universitario, para que remueva conciencias, y que sea un producto cultural accesible. Que tenga accesibilidad desde el primer momento, desde el guion hasta la producción y postproducción.

Andrea: Teníamos mucha necesidad de hablar de qué implica para nosotros ir a la universidad teniendo en cuenta que tenemos dificultades. Nos animamos con el proyecto para hacer un documental donde poderlo explicar. Hicimos sesiones a lo largo de los meses. Se trataba de reunirnos y hablar de qué tenía que salir. Para poder concienciar, sobre todo a los profesores que son los que imparten las clases, pero también a toda la comunidad universitaria, para que nos facilitaran estudiar en igualdad de condiciones. La idea es que los que vendrán después lo tengan más fácil. Porque, al final, poder estudiar y prosperar, a nivel laboral es tan importante para nosotros como para cualquier persona. El hecho de no escuchar no tiene que ser un impedimento, y más ahora que hay tantos recursos tecnológicos. A veces, solo es el hecho de no girarse mientras hablan.

Edu: Y tenemos que mirar hacia el futuro, para poder tener la mejor accesibilidad para nosotros. Y la experiencia propia al rodaje fue muy buena. Es como una familia, y todo salió muy bien. 
 

 

Normalmente, se piensa en accesibilidad una vez el producto audiovisual está acabado, cuando ya está hecha la película, pero en este documental trabajasteis el guion primero. ¿Cómo fue esta aproximación al guion con el guionista y director Xavier Borrell? ¿Como participantes, preparasteis el guion y cómo fue la experiencia de incorporarlo antes de rodar?

Andrea: En los encuentros con el director Xavier Borrell, nos quería conocer. No todo el mundo conoce personas sordas y él no sabía cómo iba. Lo que hicimos fue reunirnos los 14 y hablar de las situaciones reales que nos encontrábamos no solo a nivel universitario, sino también en la vida en general, para que se hiciera una idea de qué situaciones podría rescatar, ya que también se daban en la universidad. A veces, nosotros lo tenemos tan interiorizado, el hecho de sufrir situaciones no accesibles, que lo damos por normalizado y había que recordar y remarcar todo lo que no tendría que pasar, para que también él viera hasta donde llegaba esta problemática y poderla transmitir o reconvertir en situaciones que se pudieran trasladar al audiovisual. 

La idea era hacerlo a través de la lluvia de ideas de cada persona, de las situaciones que vivíamos en la vida, a nivel familiar, en la calle, estudiando, en el cine, donde fuera. Y crear unas pautas y ver qué destacar más para que generara más impacto en las personas, y que esto nos facilite nuestro día a día. Ver cómo podíamos convertir en diálogo esto, poniendo actores o creando situaciones, para que se pudiera ver la problemática de la cual queríamos hablar. 

Raquel: Aparte de esta cocreación que explica Andrea, también tuvimos unas sesiones con profesionales del EMAV expertos en accesibilidad, que nos explicaron cómo intentar hacer desde la parte del guion la accesibilidad. Nos decían: “En un guion, para que sea accesible a una persona con sordera, hay que tener presente que haremos una audiodescripción”. Si en el guion en vez de poner: “Pepita cómete el bocadillo”. Dices: “Pepita cómete el bocadillo de tortilla y queso”. Ya lo he descrito porque lo ha dicho el actor, ya no lo tendrá que decir la audiodescripción. 

Si tenemos que contar con la audiodescripción, tendremos que dejar algunos espacios en silencio, porque en algún momento tiene que haber la voz en off para personas con ceguera, por ejemplo. En nuestro caso, tiene que tener subtítulos debajo, y las señales acústicas arriba, y tiene que tener el icono cuando suena una música o un timbre, la descripción auditiva de lo que pasa. Y nos decían: “pensad en cómo serán los planos para que el subtítulo se vea bien y sea bonito”. Muchas veces quienes hacen la escenografía piensan en todo, pero no piensan que habrá unos subtítulos. Si a mí me haces un primer plano y pones los subtítulos, pueden tapar los labios. Una de las cosas que hacíamos en el documental era entrevistar a los jóvenes. Allí los planos tenían que ser más abiertos, tenían que tener "aire" para poder poner los subtítulos.

 

 

En el proceso de rodaje, ¿qué problemas os encontrasteis y cómo lo hicisteis? ¿Habíais tenido alguna experiencia dentro del mundo audiovisual?

Andrea: No, no he tenido ninguna experiencia de este tipo. Y fue muy divertido probar. Había algunas escenas que dependíamos de señales acústicas para hacer ciertas acciones y aquí nos preocupamos un poquito, porque veíamos que no coincidiríamos en el tempo. Y podría quedar fatal si todo el mundo hace la acción y los que no sentimos bien, no. Aquí hablo de cuando había figurantes. 

En mi caso, vino una amiga figurante, que es sorda, oralista, lleva audífonos, y las dos necesitábamos algún apoyo para que nos avisaran de cuándo teníamos que hacer la acción. Y una técnica de ACAPPS, que participaba también en el proyecto, nos ayudó. Se puso en un lugar, donde no aparecería en cámara, pero nosotros la podíamos ver y nos haría una señal con la cara, de decir: “Ya”. Y nos teníamos que levantar y hacer la acción. O la parte de preguntas en el plató, que era un poco oscuro, si alguien no entendía bien, pedíamos que nos lo repitieran. No ha habido problema, se adaptaban bastante bien. 

Edu: Sí, yo tuve problemas en una entrevista, leía los labios y pedía de repetir cuando no entendía.

Andrea: Cómo estábamos todos en igualdad de condiciones, me daba tranquilidad, pero me imagino que al estar en un rodaje donde todo el mundo es oyente, me sentiría más angustiada. Porque la gente dice su guion, si no sabes qué dicen, es más complicado saber cuándo tienes que intervenir o qué tienes que decir. Se tiene que hacer más trabajo en equipo. Y sobre todo que quede bien en pantalla. Tiene que tener un aspecto profesional, pero como todos éramos personas con las mismas necesidades, fue muy bien. 

Raquel: Sí que estábamos concienciados, pero también se nos pasaron por alto cosas. Rodamos muchas escenas en la UAB, y a la hora de comer íbamos a la cafetería. Y, Tània, que estaba a mi lado me dijo: “salgamos ya, no puedo más del ruido que hay aquí dentro”. Procesar tantas voces, tanto ruido y nervios. No pensamos en buscar entornos algo más tranquilos. Se habría agradecido por la sobreestimulación acústica. 
 

¿Como espectador/a qué dificultades os habéis encontrado al acceder a contenidos audiovisuales y que creéis que se puede hacer para mejorarlo?

Edu: Los subtítulos tendrían que ser más precisos. Y es muy importante que sean de diferentes colores, para saber qué actor o qué actriz está hablando, para poder diferenciar a la persona. Y también que sea transparente el fondo del subtítulo, para poder leer mejor. Y de una medida adecuada, para no tapar mucho el video. 

Andrea: Cuando hay muchas personas en pantalla es un poquito difícil saber quién habla. Es importante saber quién lo ha dicho si no, no entiendes de qué va la trama. La subtitulación tiene que ser de calidad. 

Raquel: Hay una reglamentación de subtitulación. Y, normalmente, lo que acostumbramos a ver es la traducción de las películas. En Netflix, Filmin o donde sea, si ponemos subtitulación en castellano, esto no es subtitulación para personas con sordera. Los personajes tienen que tener diferentes colores, se tendría que subtitular cuando hay ruido acústico en el ambiente, etc. Cosas que no se hacen.

 

 

Estáis intentando mover el documental. ¿Dónde se puede ver? 

Raquel: Teníamos dudas de ponerlo en YouTube en abierto o no. De momento, no está en abierto. Lo pasamos en universidades y centros educativos que nos lo piden. Vamos ACAPPS y uno de los jóvenes, y hacemos una presentación y un pequeño coloquio. También nos hemos presentado al festival Inclús. Y estamos pensando cómo hacer para abrirlo más. También se ha proyectado dos veces en betevé y un programa de La2, que se llama En lengua de signos nos hizo un reportaje y puso algunas escenas del documental. Pero si alguien lo quiere ver, le pasamos el enlace o les pedimos que nos ayuden a crear un grupo donde proyectarlo y hacer un coloquio que es lo que nos interesa, pero estamos abiertas a todo. 

 

¿Creéis que la gente está concienciada con los problemas de las personas con sordera?

Andrea: Por desgracia no. Con la sordera no sé qué pasa que es muy diferente a las otras discapacidades, porque es invisible, como siempre decimos. Cada vez más con los adelantos que hay para suplir la deficiencia auditiva, cuando conoces una persona cuesta saber si es sorda. Hay muchos grados, tipos, hay diferentes estimulaciones, entornos, y hacen que tu manera de defenderte en la vida cambie mucho. A la gente le cuesta mucho repetir. Les molesta cuando lo pedimos. Cómo si no hubiera prestado atención o fuera un capricho. Y también les cuesta vocalizar. Si hablan rápidamente, no podemos leer los labios, no podemos asociarlo con el sonido de la voz y entender. Es un esfuerzo constante y la gente no entiende que, si no lo facilitan, nos cuesta mucho también a nivel laboral y social. Si hay grupos, por ejemplo, a partir de 4 o 5 personas, me cuesta. Porque la gente habla entre ellas, y no entienden que, si hacen esto, nos perdemos con mucha facilidad. Necesitamos respetar los turnos de palabras. No es fácil. Constantemente tenemos que pedirlo, como si fuera un favor, cuando solo con un poco de accesibilidad...Y más teniendo en cuenta que para ellos es un momento solo, mientras compartan este rato con nosotros, en que tienen que hacer el esfuerzo. Pero nosotros siempre somos sordos, en cualquier circunstancia, por eso es difícil. Cualquier proyecto es bienvenido, para que la gente se conciencie. 

Edu: Con el documental hemos empezado a concienciar a la gente, pero hay mucho trabajo por hacer en el futuro. Por ejemplo, la semana pasada se proyectó el documental en la empresa donde trabajo. Y se ve cómo se vive la sordera en la universidad y en el día a día. Después hemos podido trabajar juntos y llevarlo de una manera diferente a cómo era antes. 

Raquel: Esto es lo que marca la diferencia, el hecho que podamos palpar las respuestas tan pronto. Edu pasa el documental a todo el personal de la empresa y esta semana ha notado que se dirigen diferente a él, cuando llevan trabajando con él muchísimo. Necesitamos este impacto que conseguimos con el documental. Sí que es verdad que tiene un punto, no lacrimógeno, ni de pena porque sobre todo buscamos que no fuera así, pero sí que toca conciencias.
 

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