PALOMA ZAPATA: "La música también me sirve de eje para hablar de otras cosas. A partir de ella puedo tocar otros temas, explicar historias".

28/06/2021

Este mes entrevistamos a Paloma Zapata, directora y productora con su propia empresa La Fábrica Naranja. Ha dirigido con éxito los documentales musicales Peret, yo soy la rumba y Casamance: la banda sonora de un viaje.

Ahora, para su próximo proyecto, En busca de La Singla, se adentra en la fascinante y desconocida historia de la bailaora barcelonesa La Singla. Hablamos con ella de todo esto.

Estudiaste Bellas artes, ¿por qué acabaste decantándote profesionalmente por el documental?

En la universidad había empezado a introducirme en el mundo audiovisual con el videoarte y la video danza. Me gustaba ese mundillo. Cuando vine a vivir a Barcelona, empecé a intentar moverme profesionalmente. Al principio, haciendo videoclips, que es un formato que tiene que ver con lo que había estudiado. Puede ser muy artístico, juegas mucho con conceptos, con el color y la forma. A través del videoclip, estuve más de diez años trabajando con la música. Y eso me llevó a dar el paso, que era una progresión lógica, de trabajar en el mundo del documental musical. En un formato más largo, más de autor, con una historia,… En 2016 hice el primero y dejé de hacer videos musicales. Ahora estoy centrada en el documental musical y empezando también a introducirme en el mundo de la ficción.

 

Como comentabas, empezaste como realizadora de videoclips y la música es una constante en tus largometrajes, ¿Por qué ese interés en lo musical?

La música creo que tiene mucho en común con el cine. Son lenguajes que tienen mucho que ver. En el mundo de los videoclips empecé casi por casualidad. Y una vez que lo conocí muy bien y sabía cómo trabajar con la música, di el paso al documental. La música también me sirve de eje para hablar de otras cosas. A partir de ella puedo tocar otros temas, contar historias.

 

Casamance fue tu primer documental, en el que el artista Depedro se sumerge en la música del continente africano, viajando a Senegal. ¿cómo surgió este proyecto y qué aprendiste con él?

Trabajaba bastante en Londres y me surgió un proyecto en el que tuve que ir a Senegal a rodar un videoclip. Así fue como conocí África subsahariana y Senegal, en concreto. Después de conocer un poquito el país y la cultura, me pareció un país muy interesante del que se puede aprender mucho. Por ejemplo, se valora mucho la cultura. El primer presidente de la democracia fue un poeta y hasta hace poco, el ministro de cultura era un músico.

Hay muchos documentales que se hacen desde Europa sobre África de manera un poco eurocentrista o con una mirada condescendiente, del europeo mirando hacia África. Pero yo lo quería orientar de manera que se viera lo que me enseñaba Senegal como país, que respetaba la cultura de una manera que aquí no se respeta. En aquel entonces, trabajaba bastante con el músico Jairo Zavala, Depedro. Habíamos hecho algunos videoclips juntos. Es un músico que me encanta. Aparte de que tiene un talento musical y una gran voz, tiene sus raíces en Latinoamérica porque su padre es peruano y su madre creció en África. Sus raíces musicales venían de allí. La idea era hacer un viaje musical desde el norte de Senegal hasta el sur buscando la música que él había escuchado de pequeño. Y de esta forma hablar del país mostrándolo de una manera diferente a lo que había visto que se hacía en occidente sobre África, con mucho respeto, con la intención de aprender. 

 

Llegaste a Peret, yo soy la rumba a través de un videoclip también, ¿qué ha aportado este documental a tu carrera como documentalista?

Es cierto, conocí a Peret porque hicimos un videoclip juntos hace muchos años. Creo que fue el último que hizo. Después de acabar Casamance, un día apareció por mi oficina su nieta, Santa y me propuso este proyecto que me daba la oportunidad de continuar contando historias a partir de la música. La idea era no hacer un documental biográfico, aunque sí se cuenta la historia de Peret, sino que también ahondara en diferentes temas. Hacer un retrato de la comunidad gitana, también desde el respeto y la intención de aprender de una cultura que lleva 500 años en la península ibérica y que ha sufrido y sigue sufriendo racismo. Quería poner en valor esta comunidad y luego contar una historia que me parecía interesante. Peret me parecía un tío estupendo, empecé a leer su historia y me pareció que era divertida. Y que, además, era una especie de griot, como los que había conocido en Senegal, personas sabias que cuentan historias con la música. Ahí encontré un paralelismo. También quería derribar estereotipos de la comunidad gitana. Y todo eso hacerlo a partir de su historia y a partir de la música.

 

Tu proyecto actual es un documental sobre la bailaora de flamenco La Singla, ¿cómo nació este interés por La Singla?

No la conocía y realmente, es un icono. Hay muchas fotografías de ella de pequeña en museos, por ejemplo. Salía en la película Los Tarantos. Sin embargo, es una desconocida. A pesar de que su imagen sea icónica, como artista prácticamente nadie la recuerda, ni siquiera los especialistas de flamenco. Durante el documental de Peret, en las fotos de la familia, encontré algunas suyas y Santa me habló de ella. Me dijo que era una bailaora sorda, eso me llamó la atención y empecé a investigar. Encontré unos vídeos que una página americana había colgado en internet y tenían como 20 millones de visitas de gente de todo el mundo que decía que era una maravilla de bailaora, que además era sorda y nadie sabía si estaba viva o estaba muerta. Se habían subido en 2018. Y empecé a interesarme un poco más. Encontré a su hermano y a raíz de eso, pude hablar con ella. Es una persona fantástica y en su historia me pareció que había un documental y que era una historia que se tenía que contar. No solo por rescatarla a ella del olvido, sino porque me permitía hablar de otras cosas, una vez más, a partir de la música.

Ella nació en el Somorrostro, cuando aún existía, en una comunidad muy pobre, además siendo sorda. A pesar de eso, salió adelante. Aprendió a hablar ella sola ya siendo adolescente. Al ser sorda, nadie le enseñaba nada. Y también aprendió a bailar con un gran talento. Y eso hizo que sufriera abuso y explotación, algo que les pasa a muchos niños artistas. Ella nunca quiso ser ni famosa, ni artista,…Es una historia de alguien que no quiere ser famosa, pero la empujan a ello por los beneficios que pueda generar.

 

La Singla vive apartada del mundo del espectáculo. ¿Fue complicado dar con ella y que participase en el documental?

Al principio no quería. El mundo de los artistas es un mundo en el que hay muchos egos. Ella no. Es una mujer muy sencilla, muy simpática, muy cercana. Y con esa misma simpatía y esa cercanía, me dijo que no. Que hacía mucho tiempo que estaba alejada de los medios de comunicación y que no le interesaba porque llevaba una vida tranquila y sencilla. Pero poco a poco nos fuimos conociendo y hablando. Sin presionarla. Y al final, me dijo que sí. Nos reunimos un par de veces, a partir de ahí escribí un guion y así llevamos tres años.

 

Colita, Paloma Zapata y la actriz Helena Kaittani en el rodaje de En busca de La Singla

La Singla fue protagonista de Los Tarantos y reconocida internacionalmente, actuó de gira con Ella Fitzgerald, Dalí quiso hacerle un retrato. ¿Por qué crees que ahora nadie se acuerda de ella? ¿Crees que el hecho de ser mujer y gitana ha contribuido a ello?

Sí. Varias circunstancias se unen: el hecho de ser mujer, sorda, pobre y gitana, además siendo niña y eso la hizo una persona más vulnerable que tuvo una infancia muy difícil. Mucha gente se aprovechaba de su vulnerabilidad y sacó beneficio de ello. Cuando surgen problemas y abandona la danza, tampoco nadie se acuerda de ella.

 

¿En qué fase del proceso de realización te encuentras ahora?

Al ser un documental, el proceso de producción se extiende bastante en el tiempo. Tuvimos varias etapas de rodaje. Estuvimos en Barcelona, ahora iremos a Sevilla en septiembre a grabar y después nos quedan algunas grabaciones más en Barcelona. Hemos hecho una coproducción con Alemania, porque La Singla tuvo una gran proyección allí. La llegaron a considerar la mejor bailaora del mundo y salía mucho en televisión, incluso hizo una película allí. Recibimos la ayuda de MEDIA y del ICAA, donde fue el proyecto con la puntuación más alta. El año que viene ya tenemos distribución confirmada. También ha entrado TV3, Movistar y Canal Sur. Esperamos que más o menos entre seis meses o un año podamos estrenar la película.

 

¿Qué dificultades te has encontrado para realizar esta película?

Sí que es cierto que he encontrado muchos apoyos porque es un proyecto que ha generado mucho interés en muchos ámbitos, pero siempre cuesta más con proyectos independientes. Llevamos tres años buscando la financiación, haciendo mucho trabajo de hormiguita, de ir a laboratorios, a mercados, a festivales, a las televisiones,… El principal problema, es la cantidad de tiempo que un proyecto de estas características de una productora pequeña como es la mía, tarda en cristalizar y convertirse en una realidad. No es llegar, llamar a una puerta y alguien te da la financiación y lo haces. Me gustaría que el tiempo fuese más corto, pero son proyectos que también necesitan tiempo para madurar.

 

Comentabas antes que creaste tu propia productora. ¿Cómo y por qué nació La Fábrica Naranja?

Al acabar la carrera, como comentaba, entrar en el mundo laboral me resultaba muy difícil. Y alguien de mi entorno me dijo: ¿por qué no lo intentas tú? Nunca se me había ocurrido. Yo venía del mundo artístico, no tenía nada que ver con el mundo empresarial. Ni lo conocía, ni me interesaba en aquel momento. Pero lo vi como una opción. Monté la empresa en 2008 y realmente, me fue muy bien para empezar a trabajar. Primero con los videoclips. Me fui a Madrid a recorrerme todas las discográficas allí y de Barcelona. Luego hice publicidad, que fue aún más difícil porque es un mundo mucho más complicado. Me convertí en una experta en hacer presupuestos.

 

La parte más farragosa y la menos creativa.

Exacto. Pero ahora mismo no sabría hacerlo de otra manera. Hay muchas mujeres como yo. En las reuniones de CIMA o de mujeres cineastas, ves este perfil que se repite mucho. Mujeres que son productoras y directoras. Al ser más complicado, muchas veces te lo tienes que hacer tú en plan: “yo me lo guiso, yo me lo como”. Me busco la financiación, los clientes y además soy la parte creativa, que en el fondo es la que a mí me gusta y me interesa.

 

La Fábrica Naranja tiene también ese lado social que apuesta por el talento femenino, con presencia femenina también detrás de la cámara y desarrollando proyectos en torno a comunidades desfavorecidas.

Todos los proyectos intento que tengan algo de eso. Al no ser como los que hacía antes por encargo, con un fin más comercial, intento que además de la parte artística, también haya siempre una parte social con un trasfondo y dar visibilidad a comunidades o a sectores de la sociedad que tienen menos visibilidad.

Ahora tengo varios proyectos en desarrollo. Uno es un documental, Juliette y Camille sobre dos mujeres que hacen música. Una con raíces peruanas en Barcelona y otra con raíces africanas en Galicia. Es una coproducción entre Barcelona y Galicia. Son dos historias de dos mujeres racializadas tratando de abrirse camino en la música. Una es madre y vive en el mundo rural. Otra sufrió de pequeña bulling y acoso por temas de racismo. Hablamos sobre sus proyectos musicales, pero desde estos temas que han marcado sus personalidades y que hacen que sea un reto cada día el trabajar, vivir y moverse en el mundo.

Y luego también tengo un proyecto de ficción que se llama La espera, que es una historia dentro del ámbito familiar y que trata temáticas que no suelen ser muy visibles como el abuso. Pero dentro de una historia de ficción, familiar, de personajes, un drama. 

 

¿Tenías ganas de hacer ficción?

Encasillamos los formatos. Los separamos, pero muchas veces están, para mí, muy juntos. En el documental que he trabajado hasta ahora había muchos elementos de ficción. En Peret había recreaciones o siempre hay un guion, una mirada del autor. Y en el caso de la ficción, con toda mi experiencia con el documental, quiero que tenga puntos en común. Por ejemplo, el guion no quiero que esté muy cerrado y que los diálogos de los personajes sean más naturales. Hoy en día hay muchos cineastas también trabajando en esta línea de que no existen unos límites. Hay que poner un nombre o una nomenclatura para poder distribuir el proyecto luego, pero los límites están muy difusos y no hay tanta diferencia entre un documental y una ficción.

 

Hace poco entrevistábamos a Laura Herrero, la directora de La Mami y precisamente comentaba esto mismo. Que mucha gente le preguntaba si la película era un documental o ficción.

Sí. Hace años que perseguía esta idea. He hecho cortometrajes también y me interesaba seguir buscando en esta línea de la ficción. Además, como decíamos antes, hay muchas más mujeres haciendo documentales porque es un formato más barato, necesita menos apoyos. Los proyectos de ficción suelen ser más grandes. Y también me apetece abarcar un proyecto así con más financiación.

 

A parte de producir tus propios proyectos, ¿también produces a otras personas?

Estamos empezando poco a poco. Peret estuvo nominado a los Gaudí y entró TV3 y TVE. Y eso nos permitió crecer. Con En busca de La Singla también hemos recibido muchos apoyos europeos. Y ahora con esta trayectoria que poco a poco hemos ido haciendo, hemos empezado a producir. En concreto a dos directores, espero que pronto también sean más directoras. Uno de ellos es Javier Tolentino que es periodista y director del programa El Séptimo Vicio de Radio 3 que ha hecho su primera película con Eddie Saeta y Quatre Films, Un blues para Teherán y que ahora está recorriendo festivales. Sería su segunda película. Pero no puedo desvelar nada más.

Y luego una coproducción minoritaria con México. Un proyecto muy bonito que se llama Lala sobre una chica que tiene autismo y que vive en una zona rural de México. Es una roadmovie. La historia de este personaje que cruza México desde Tijuana hasta Jalisco. Lleva más de un año recorriendo festivales. Ha estado en Torino, Málaga,… Y esperamos que para el año que viene se pueda empezar a rodar.

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