MARTA JUNCO PADILLA: “La fortaleza del proyecto es que somos colectivos que hace muchos años que trabajamos el audiovisual participativo desde la dinamización comunitaria”.

30/10/2023

Este mes entrevistamos a Marta Junco Padilla, que realiza tareas de educomunicación en Teleduca, Educación y Comunicación, una de las entidades que forma parte de grupo motor de La Veïnal, un proyecto de televisión participativa y de comunicación comunitaria. Marta hace un poco de todo, coordinación de proyectos, presupuestos, dinamización comunitaria, talleres,...Con ella hablamos de La Veïnal.

¿Cómo surge la idea de crear esta televisión participativa y comunitaria?

Hace muchos años, en Barcelona, distintos colectivos de audiovisual participativo querían impulsar esta idea de un concepto de televisión comunitaria. Mucha gente viene de La Mosca que es una televisión autogestionada que lleva ya veinte años. En el 2017, una de las entidades que es Quepo, nos convoca a distintas entidades del sector del audiovisual participativo y nos propone intentar conseguir recursos para tirar adelante una televisión comunitaria de la ciudad. Así empezamos un poco a idear cómo entenderíamos desde los colectivos qué tendría que ser y a buscar recursos, sobre todo, para que nos poder desarrollar el proyecto de cómo tenía que ser la tele. Reunimos los recursos en el programa Cultura Viva del ICUB. Al principio recibimos el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona que nos permitieron hacer prospecciones en la ciudad con vecinas y entidades del territorio para ver si le veían sentido a una televisión comunitaria y qué necesitarían o qué entenderían que tendría que ser. Y a partir de esta prospección, estuvimos dos años trabajando, siempre en colaboración con las entidades de los territorios, no solamente nosotros. Así hicimos un proyecto de cómo queríamos que fuera La Veïnal.

A partir de ahí, la idea era poder acompañar en los barrios a grupos de vecinos y entidades para que fueran creando sus propios contenidos audiovisuales. Mientras fuéramos teniendo recursos y abrir diversos grupos en los territorios. Y mientras estábamos mirando esto, llegó el COVID y el confinamiento (risas). Entonces lo precipitamos todo un poco y salió públicamente La Veïnal de una forma que no es la que teníamos prevista, con unos objetivos distintos. Entonces nos planteamos que, si había un momento en el que a través del audiovisual podíamos dinamizar la comunidad y poner a la gente en contacto, era en el confinamiento. Salimos con un programa que era La Veïnal desde casa. Y con esto, nos dimos cuenta que a parte de nuestra idea de acompañar a los territorios para que crearan sus propios contenidos y que las vecinas fueran las que hicieran los programas de televisión desde los territorios, había ya un montón de producción audiovisual hecha en la ciudad que no tenía visibilización.

Ahora estamos en esta mezcla de una plataforma que visibiliza los contenidos que ya se hacen en la ciudad fuera de la lógica de los medios convencionales y a la vez acompañamos a estos territorios a hacer sus propias producciones.

¿Cómo funciona una televisión comunitaria como la vuestra?

No es fácil (risas). Estamos intentando poner en práctica, porque todavía estamos aprendiendo también, una forma de gobernanza que se llama la Holocracia. Un intermedio entre el asamblearismo y un sistema que sería el jerárquico. Y a través de este sistema tenemos un grupo motor, que son los colectivos que hemos impulsado el proyecto y al que ahora se están sumando otros colectivos del audiovisual participativo. Y a partir de este grupo motor hemos creado distintos holones por temáticas de trabajo. El holón más grande es el de comunidad, que es desde donde hacemos toda la parte comunitaria y participativa con los barrios y con las vecinas. Otro es el de estrategia, que va pensando la estrategia del proyecto y otro que es de comunicación. La idea es que haya uno de innovación, pero todavía no lo tenemos configurado. Y a partir de aquí, representantes de cada holón va a una reunión de coordinación que hacemos quincenalmente y una vez al mes hacemos las plenarias, donde va todo el mundo. Ahí hacemos las partes más estratégicas del proyecto transversal. Nos estamos organizando así. La fortaleza del proyecto es que somos colectivos que hace muchos años que trabajamos el audiovisual participativo desde la dinamización comunitaria. Nos vamos repartiendo. Normalmente trabajamos dos colectivos juntos cada territorio con los bagajes y la experiencia que tiene cada colectivo.

 

La Veïnal está formada por varias asociaciones, ¿qué aporta cada una?

Desde que empezamos el grupo motor éramos Teleduca, Càmeres i acció, Fora de quadre, Quepo y Telenoika, aparte de La mosca y El parlante, que estaban al principio. Ahora, hasta el año pasado estábamos Teleduca, Càmeres i acció, Fora de quadre, Quepo y Telenoika. Y este año, como el proyecto está creciendo y faltan más manos, hemos hecho un proceso para que en el grupo motor entraran nuevos colectivos. Se han sumado Colectic, que hace muchos años que trabajan el Raval y que es uno de los nuevos territorios donde estamos formando un grupo. Bit Lab, que tiene más la parte de innovación tecnológica y Luciérnagas Arte en Acción, que son un grupo de mujeres que hacen fotografía participativa e intervención social. Miru que trabaja con jóvenes migrantes a través del audiovisual participativo. Y están también medio entrando Las Pibas Recs que tienen un grupo audiovisual de mujeres. Estamos expandiendo este grupo motor porque está creciendo el proyecto y están saliendo más acciones que necesitamos cubrir con más gente. Y que la lógica también del proyecto comunitario, es que fuimos un grupo motor que lo impulsó, pero la idea siempre ha sido añadir más gente y poder ir creciendo.

 

¿Quién puede formar parte de los contenidos de La Veïnal TV? ¿Cualquier persona puede participar, no tienen que ser profesionales del audiovisual?

La gracia es que nosotros con la experiencia audiovisual que tenemos, hacemos formaciones vivenciales para que cualquier persona pueda hacer su propio programa de televisión. Los dos grupos más activos que hay ahora mismo territorialmente son El Carmel y Sant Andreu, el primero a nivel de barrio y Sant Andreu a nivel de distritos. En ambos grupos hay mezcladas vecinas y profesionales de las entidades. Tenemos un poco los dos perfiles mezclados. Vecinas, algunas vinculadas a entidades y otras no vinculadas, y luego perfiles técnicos de distintas entidades del barrio que también han aportado un montón y al final hacen que podamos trabajar los programas y los contenidos desde las realidades del territorio.

 

¿Qué ventajas creéis que tiene este tipo de televisión comunitaria?

Por un lado, hay toda una parte de salud comunitaria y de dinamización de los territorios, que tanto en el Carmel como Sant Andreu se ha visto que hemos puesto en relación a gente muy diversa que de otra forma no se habrían relacionado. Y que no solo se han puesto en relación, sino que han pensado juntos en las temáticas que les preocupan. Para hacer los programas de televisión primero han tenido que reflexionar sobre de qué quieren hablar y qué quieren visibilizar. A partir de aquí, se han hecho unos procesos participativos en los que han debatido y han podido hablar sobre las temáticas que les preocupan. En Sant Andreu, por ejemplo, los tres magazines que han hecho han sido de vivienda, alimentación y de cultura comunitaria, justamente. Es una herramienta, por un lado, de cohesión social en los territorios y, por otro lado, de poder desarrollar una visión crítica y visibilizarla. La frase “darles voz” no me gusta porque ya lo dicen ellos, pero al final es darles herramientas para que puedan expresar ellos mismo a través del audiovisual sus inquietudes y no solo las preocupaciones, sino también las cosas que les divierten. Y, por otro lado, estamos visibilizando, fuera de intereses económicos y políticos, realidades de la ciudad que por otros medios convencionales no se visibilizan o no de la misma forma.

 

¿Cuáles son las principales dificultades que os encontráis?

La principal, como siempre en todos estos proyectos, es económica. Le damos mucha importancia al proceso. Eso implica muchas horas de acompañamiento, de gestión y de coordinación entre tantas entidades. La coordinación en la horizontalidad siempre es un reto. Y básicamente, el gran reto que tenemos es poder conseguir más recursos para desarrollar los proyectos que nos están pidiendo en territorio. Porque al final, ya hemos llegado a un punto en el que desde la gente salen las iniciativas de querer x proyectos, x programas de televisión o trabajar x temáticas. Por ejemplo, ahora hay un holón que no es territorial, que es el holón feminista. Y coordinar todo esto, a parte de las horas de ejecución, implica un montón de recursos que es la parte que más nos falta. La idea que siempre hemos tenido es que la lógica del proyecto sea público-comunitaria. Es decir, que mayormente pueda haber un apoyo público, aunque la gestión fuera comunitaria e independiente de que la administración apoyara o no apoyara el proyecto. Y ahora estamos en un mix, en el que tenemos el convenio con el ICUB, en principio, todavía asegurado, hemos aplicado para diferentes subvenciones y también tenemos diferentes encargos que presupuestamos. Ahora hemos hecho a la vez como un crowfunding permanente con distintas formas de hacerse socio de La Veïnal. Primero para entidades del territorio, que tendrían distintos beneficios según las cuotas de socios que quisieran y luego ya estamos desarrollando también cómo lo haríamos con los vecinos que quisieran apoyar el proyecto.

 

Acabáis de estrenar la serie documental Rumba Zivindorri que explica la vinculación comunitaria de la cultura gitana y la rumba catalana en diferentes barrios emblemáticos de Barcelona. ¿Cómo nació este proyecto? ¿Y en qué consiste?

Este fue un proyecto un poco paralelo. Porque dentro de los proyectos que os contábamos territoriales, luego nos van saliendo distintos proyectos. Con la Favb (Federación de asociaciones vecinales de Barcelona) también tenemos otro. En esta ocasión, nos contactó Carabutsí, una asociación gitana de Barcelona con la idea de hacer una serie sobre la rumba catalana en la ciudad. A nivel de recursos, por ahora lo que hemos podido hacer es un piloto de la serie. En él se ha hecho este proceso documental y se ha hecho de forma participativa el guion con la gente de la asociación. Y en este caso, la grabación no ha sido participativa del todo, sino que lo ha hecho un equipo técnico de La Veïnal. Han estado dos años haciendo el proceso y ahora hemos conseguido que vea la luz. La idea es visibilizar la realidad de la rumba catalana y cómo social y culturalmente se impregna en la ciudad, no solo la rumba en sí, sino también lo que implica a nivel comunitario y social lo que hay alrededor del mundo de la rumba.

 

Habéis estrenado el primer episodio, ¿se puede ver ya en los canales de La Veïnal?

Hicimos la presentación pública y pronto se subirá a la web. Está producido el primer capítulo y la idea es buscar recursos para producir el resto.

 

¿Tenéis diferentes canales? ¿Qué canales son y qué encontraremos en ellos?

En la plataforma, hay dos diferencias. Por un lado, se pueden clasificar los contenidos por temáticas que son transversales a todos los canales. Y, por otro lado, están los canales que tenemos activos. Tenemos los holones territoriales: el canal de Sant Andreu, el canal de El Carmel y el canal del Poble Sec, que es otro territorio donde llevamos tres años activos. El canal de la Favb, la federación de asociaciones vecinales de Barcelona con la que llevamos tres años haciendo distintos procesos en los cuales las propias asociaciones de vecinos van comunicando a través del audiovisual. El canal Acció cultura viva que es uno de los canales nuevos que ha surgido a través de esta propuesta más alternativa de la Mercè de músicos que se organizan para hacer esta parte del festival. A partir de aquí, este grupo gestionará un canal de música. Y el canal feminista. De momento tenemos estos canales, lo cual no quiere decir que, a través de las temáticas de ayuda, luchas sociales, de muchas más cosas que ya son transversales a todos los canales, no surjan otros. Los que tienen canal son los grupos activos que deciden que es lo que quieren que haya en ese canal, no nosotras.

 

¿Qué es lo más gratificante del proyecto desde vuestra experiencia?

Trabajar con las personas. En Teleduca dinamizamos el canal de Sant Andreu con las compañeras de Càmeres i acció y ha sido un proceso, personalmente, precioso en el que se ha puesto en relación a personas de edades y diversidades distintas a crear juntas. Se han creado unos vínculos afectivos y sociales que a mi es lo que más me enriquece. Por ejemplo, hay gente mayor. Hay una persona que es la Berta, que ahora mismo la tenemos ingresada malita en el hospital. Es una persona que se echa a llorar cuando explica que le ha dado vida participar en este grupo. Que con 89 años que tiene nunca se imaginaba que fuera a presentar un programa de televisión, que pudiera grabar o hacer un montón de cosas que está haciendo. Ver este empoderamiento de las personas al final es lo más gratificante de todo.

¿Cuáles son vuestros retos y proyectos de futuro?

El proyecto principal es seguir creciendo territorialmente. El siguiente reto que tenemos en construcción es El Raval. Y la idea es poder crecer territorialmente en más barrios, pero también transversalmente en temas como el feminismo, que implican a todos los territorios. Otro holón que ha estado activo y que ahora tenemos que reactivar es el de los derechos laborales. Se han hecho magazines por grupos de sindicatos no mayoritarios en el que han ido explicando las distintas movilizaciones de derechos laborales que hubo el año pasado. La idea es poder seguir activando estos grupos. Y, por otro lado, también es ampliar la participación estratégica de la gente que ya participa en los holones. El próximo 20 de noviembre tenemos una asamblea abierta. Una plenaria abierta en la que la idea es que desde los propios territorios veamos por dónde tiene sentido avanzar el proyecto. Una de las ideas, por ejemplo, que ya ha salido bastante de los territorios y que tenemos que hablar, es hacer un grupo que visibilice las realidades migrantes.