LILIANA TORRES: “El hecho de no tener referentes de ciertas experiencias vitales en la pantalla, en este caso el no ser madre, te hace más huérfana a la hora de tomar decisiones serenas y sin miedo”.

29/05/2024

Este mes entrevistamos a Liliana Torres, directora de cine que acaba de estrenar su tercera película. Mamífera es la historia de una mujer que no quiere ser madre. El film ha rodado en Barcelona.

¿Cómo nació tu interés por el cine y en concreto por ser directora?

Desde muy pequeña, porque mi padre era muy cinéfilo. Nuestra afición principal era, cuando salía de trabajar los viernes, ir a Vic, que era la ciudad más próxima, y coger seis pelis en el videoclub. Nos pasábamos el fin de semana viéndolas. Mi primer contacto con el cine fue con el cine de género, cine de serie Z, que es el que le gustaba a mi padre. También las pelis de Woody Allen, ¿eh? Yo había vivido el cine como espectadora siempre, me encantaba. Me convertí en una cinéfila desde muy pequeña. Y recuerdo que estaba en COU preparando la selectividad y que te pasaban una lista de qué querías ser. En la lista ponía: historia del arte, criminología y encima de criminología, vi Cine. Y pensé: “¿Ostia, esto se puede estudiar?”. Tenía un amigo compañero de promoción que me dijo: “Sí, yo voy a hacer unas pruebas en la universidad, a ver si entro”. Y me dije: “si se puede hacer, yo quiero probarlo”.

 

Tus películas tienen mucho de auto ficción como ¿Qué hicimos mal? o Family Tour. ¿Está esta también basada en tu experiencia personal?

No, desde el principio me la imaginé diferente. Un poco he hecho todas las pelis en función de lo que la historia me pedía en su momento. Y en este caso, sentía que la historia era muy ficcionable como la había escrito. La podía trasladar perfectamente a un mundo de ficción. Y, además, tenía muy claro que la protagonista no tenía que ser yo, porque quería que fuera una persona que llegase a mucha más gente, que fuera mucho más fresca, más flexible y que pudieras fácilmente empatizar. Entonces, sí que tenía claro que tenía que ser desde la ficción.

 

¿Cómo fue el proceso de escritura del guion respecto a cómo has escrito el resto de tus películas?

Ha sido diferente porque, por ejemplo, en Family Tour el proceso de guion fue igual, escrito desde la ficción basado en cosas reales, pero durante el rodaje cayeron muchas cosas, porque di mucho espacio a lo que iba pasando realmente. En ¿Qué hicimos mal?, sí que había muchos vacíos en el guion, que eran cosas de las entrevistas reales y de todo lo que iba pasando y que después se fueron llenando en el rodaje. Y en este caso era un proceso como Family Tour de escribirlo realmente y de trabajarlo con varias versiones. Y después llevarlo a cabo.

 

Esta es una historia que no se explica nada. ¿Crees que es necesario que se expliquen más historias así?

Más y mucho más. El hecho de no tener referentes de ciertas experiencias vitales en la pantalla, en este caso el no ser madre, te hace más huérfana a la hora de tomar decisiones serenas y sin miedo. Para mí es muy importante que haya un personaje con el cual te puedas relacionar, empatizar y entender hasta el final. Y que sea un referente positivo para las personas que no quieren tener hijos. Hasta ahora, los personajes que no querían tener hijos eran, primero, secundarios y segundo, estaban súper estereotipados y llenos de clichés. Todas las brujas de Disney son solteras y no tienen hijos. Está la que se come los niños porque los encuentra horrorosos y no los quiere. O en el mejor de los casos es el ejemplo que se nos ha vendido como positivo, que es esta mujer que hace un trabajo tan importante, como operar niños a corazón abierto en África, y entonces se le perdona que no tenga hijos. Todo esto es una forma de decirte: “sé madre”. Cuando faltan los referentes positivos te quedas bastante huérfana. Para mí es muy importante mostrarlo.

 

Una curiosidad. ¿Por qué la perra que sale en la película es ciega?

Cleo. Porque quería que Lola fuera un personaje claramente cuidador y nutridor y alejarla de este estereotipo de la mujer que no quiere tener hijos y no cuida nada. Un perro es una responsabilidad tremenda. Lo eres todo para aquel perro. También quería que fuera una perra adulta, que no fuera un cachorrillo, porque si no se diría que al final de la peli está sublimando algo con el cachorro.

 

¿Te ha resultado muy difícil levantar la película?

Tengo que decir que no. Hemos tenido mucha suerte esta vez. No hemos tenido un superpresupuesto, pero la hemos podido financiar medianamente bien y hemos entrado en un proceso de financiación rápida para lo que estamos acostumbrados. También tendríamos que debatir si a lo que estamos acostumbrados es lo normal, pero no ha sido especialmente difícil.

 

¿Tenías claro que Maria Rodríguez Soto y Enric Auquer serían los protagonistas?

Maria sí, porque en una de las versiones de guion salió su nombre y enseguida fue que sí. Nos conocimos y vimos que podríamos hablar fácilmente y trabajar bien. Y en el caso de Bruno, sí que hicimos pruebas a varios actores, tampoco muchos. Y nos quedamos con Enric.

 

¿Das pie a que los actores puedan improvisar o lo llevas todo muy marcado?

En este caso no hay prácticamente improvisación. Creo que hay una escena que Enric introdujo algunas cositas y se quedaron. Estaba muy marcado desde guion y no sentíamos la necesidad de añadir más cosas. Algunas expresiones o palabras cariñosas, pero para el resto del diálogo nos funcionaba como estaba escrito.

 

¿Cómo vives el rodaje?, porque escribes el guion, pero después lo tienes que llevar al rodaje también, son momentos totalmente diferentes.

Son superdiferentes. Escribir para mí es un proceso muy individual y muy solitario que es muy vertical, pero que tiene partes en las que te sientes muy perdida y piensas que no encontrarás nunca la llave de la salida. Aquí hay un tema, ¿eh? Tener tiempo para sentarse y poder escribir un guion entero requiere un tiempo largo. Y, ostras, ¡cómo cuesta hoy en día encontrar y bloquear todos estos espacios! Pero a mí me gusta mucho escribir. Es una de las cosas que más me gustan. El rodaje es otro ritmo: frenético, acompañada todo el rato y es hacia fuera, hacia fuera, hacia fuera...Y donde sientes todo el rato: “cruzo los dedos para estar tomando buenas decisiones”. Es muy divertido cuando empiezas a ensayar la escena ya con los actores y después cuando llegas a la localización. Tiene partes muy divertidas.

 

La película está rodada en Barcelona, ¿ya tenías claro que querías rodar aquí y cómo fueron las localizaciones? Pasa mucho en el barrio de Montbau, por ejemplo, ¿tenías muy claro que querías rodar allí?

Sí. Desde guion estaban marcados los barrios porque le quería dar mucha importancia a tu código postal y a tu estatus socioeconómico y cómo esto determina cómo ves la posibilidad de ser madre y cómo vives la maternidad. Quería que cada una de las amigas tuvieran una identidad particular con esto, y que los pisos donde viven fueran pisos reales de cada una de las localizaciones. Para mí Montbau estaba claro, porque es un barrio obrero de toda la vida donde están de los primeros pisos de protección oficial que se han hecho en Barcelona y además con una arquitectura preciosa de los años setenta. Este era un barrio que tenía claro que quería rodar allí y que quería que fuera la casa de Lola y Bruno. Y para los otros barrios, quería una casa del Eixample para una persona con más dinero. Otra persona que vive en Torre Baró que es un barrio donde creo que la mayor parte de la vivienda es de protección oficial. Es un estatus socioeconómico mucho más precarizado a veces. También quería situar todas estas condicionantes económicas en el guion.

 

El festival South By Southwest de Texas otorgó el premio a Maria Rodríguez Soto como mejor intérprete. ¿Cómo fue la experiencia de llevar un film que habla de la maternidad y el aborto a un país donde ahora mismo hay un gran retroceso en esta cuestión?

Austin, dentro de Texas, es la única ciudad demócrata en todo un estado republicano. Si te tienes que encontrar gente progresista en Texas, están en Austin. El público en este sentido era un público pro derechos de la mujer. Estuvo todo el rato demostrando que estaban a favor de esto y estaban muy contentos de que se hubiera seleccionado oficialmente para volver a poner esto sobre la mesa.

Además, estar en la sección oficial, donde solo hay 8 títulos, nos pareció bastante extraordinario. Sabíamos que a mejor película era muy difícil llegar, no solo por la calidad de las películas, sino porque éramos la única película de habla no inglesa y es un galardón que no ha obtenido nunca ninguna película de habla no inglesa. También es cierto que cuando Maria ganó, que además es best performance, no hay categoría masculina y femenina, me emocioné porque no me lo esperaba nada y no supe qué decir. Me quedé en blanco. Suerte que subió Carla (Sospedra, productora) conmigo, porque si no hubiera sido desastroso. Nos pareció extraordinario porque estamos en un país en el cual la calidad de los actores y las actrices todos conocemos cuál es.

 

¿Tu siguiente proyecto será autoficción o ficción?

Será ficción con un punto de género. Es sobre la menopausia vinculada al cambio climático.

 

¿Estás trabajando en el guion? ¿No dejas espacio entre proyectos?

Cuando encuentro el espacio me meto. Estos días he tenido que parar de escribir para hacer la promoción y frustra mucho. Aunque hay que hacer la promoción. Ayer cuando llegué de Valencia tenía pensado: “aquellas cuatro horas libres, escribiré”, pero estaba agotada, el perro me reclamaba, y al final vi que no podía y me dije: “déjalo ir”.

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