FESTIVAL RETEENA: “Desde un principio teníamos muy claro que queríamos que fuera realmente un festival joven y que por eso teníamos que escuchar y tener en cuenta la voz del público al cual nos dirigimos”.

24/02/2022

Este mes entrevistamos a Maria Castellví y Clàudia Mera, directoras del Festival Reteena, un festival para jóvenes, hecho por jóvenes y que este año ha recibido el premio Ciudad de Barcelona en la categoría de Audiovisuales y Cultura audiovisual.

¿Cuándo y por qué decidís crear un festival de cine dedicado a jóvenes?

Maria: Nació de conversaciones nuestras en la universidad. Estudiamos comunicación audiovisual juntas en la Pompeu, fuimos de Erasmus juntas y acabamos trabajando en una cooperativa de producción, distribución y comunicación audiovisual. Clàudia se dedica a la distribución y yo ahora estoy haciendo el doctorado sobre juventud y redes sociales. En aquel momento empezaba a hacer también talleres de pedagogía audiovisual. Compartiendo un poco los proyectos de cada una, reflexionando también sobre el panorama de los festivales en Barcelona y Cataluña y viendo que muchos tienen interés en atraer público juvenil y programar sesiones matinales para escuelas o actividades muy enfocadas a educación formal, vimos que había un vacío para un festival audiovisual como una propuesta de ocio, lúdica y dirigida directamente al público joven y también organizada directamente por los jóvenes.

 

El festival también se hace gracias a un grupo de jóvenes voluntarios y voluntarias que os ayudan a escoger la programación. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Y cómo funciona esta selección de jóvenes para participar?

Clàudia: Desde un principio teníamos muy claro que queríamos que fuera realmente un festival joven y que por eso teníamos que escuchar y tener en cuenta la voz del público al cual nos dirigimos. Decidimos hacer un grupo de unas seis personas de entre 16 y 22 años con el que nos reunimos para debatir qué actividades y películas queremos programar. Nos ayudan a perfilar toda la programación, para que realmente se dirija a este público, que tenga interés para ellos. Hacemos una convocatoria abierta anual en verano. Y en septiembre empezamos a trabajar con este grupo de diferentes perfiles y edades. Intentamos siempre que sean también de diferentes escuelas o universidades de audiovisual o que hagan diferentes bachilleratos para tener voces diversas. De septiembre a diciembre nos reunimos para debatir la programación, pero también tenemos una parte de formación. Por ejemplo, contamos con profesionales como Helena Alabart del Docs Barcelona que nos habla de producción de eventos y en concreto de festivales y también con la Federación de Cine Clubes de Cataluña sobre cómo organizar y debatir un coloquio de cine.

 

Aparte de proyecciones también hacéis otras actividades como masterclasses y mesas redondas, ¿creéis que no solo es importante mostrar películas sino también hacer actividades más allá de la dirección o interpretación, por ejemplo, otros aspectos que se conocen menos del cine?

M: Desde la primera edición, vimos que lo que realmente les interesaba, además de descubrir cine, nuevas autoras o poder proyectar sus primeras obras, era poder hacer talleres prácticos, tocar cámara, experimentar y probar cosas que quizás en las escuelas de cine no hay la oportunidad como el doblaje, el sonido, la fotografía,... Y también, poder organizar charlas y mesas redondas, invitando a nuevos talentos locales que den cabida a temas como este año la charla sobre nuevas ficciones queer. Invitando a personas de la comunidad que están empezando a trabajar y que aportan su experiencia en primera persona. En las masterclasses nos gusta, incluso en las más tradicionales como la que hacemos cada año de montaje con AMMAC, que la persona que imparta la sesión sea muy honesta con las rutinas de trabajo y al explicar cómo ha conseguido iniciar una carrera, en este caso en el mundo del montaje. Desde el público también salen preguntas de alguien que se quiere dedicar a esto como: ¿eres autónoma o trabajas con una productora? ¿cómo empezaste? ¿qué programa usas? Son charlas y actividades muy desacomplejadas y experienciales para gente joven que está necesitada de consejos o experiencias reales.

 

 

¿Dentro de esto que comentáis estaría una de vuestras actividades, el Laboratorio audiovisual joven?

C: Sí, hace dos años que lo realizamos con Nadir, una entidad que hace también pedagogía audiovisual en Barcelona, con la voluntad de dar la oportunidad a estas jóvenes de desarrollar su primer proyecto. Los proyectos que escogemos suelen ser de gente muy joven, entre 15 y 19 años. Normalmente es el primer o segundo cortometraje, videoclip o pieza audiovisual que realizan. Y de la mano de Nadir se les da consejos sobre cómo producirlo, realizarlo, enfocarlo para poder hacer realidad el proyecto que tienen en mente. Tenemos la sesión de cortometrajes de talento loca, que siempre intentamos, si se llegan a hacer los cortos, que tengan un espacio para visualizarlos en el festival.

 

Más allá del cine también tenéis el Photo Reteena, una muestra en línea de talento emergente. ¿Cómo nació?

M: Empezó el 2020 con la pandemia y de pensar en: ¿qué hacemos si el Reteena no se puede hacer presencial? Salió de manera muy espontánea hablándolo con el grupo de jóvenes. Siempre intentamos que el vestíbulo de la Fabra i Coats sea un espacio vivo donde se puedan exponer trabajos audiovisuales de diferentes ámbitos. Colaboramos con la escuela Joso, por ejemplo, y siempre exponen trabajos de fin de asignatura de creación de personajes o videojuegos. O hemos colaborado con escuelas de fotografía. Y como en 2020 el festival fue casi todo virtual, menos algunas proyecciones en la Filmoteca, decidimos que queríamos mantener este espíritu de generar comunidad entre jóvenes creadoras. La manera más fácil era hacer una muestra en línea en la página web del festival. La respuesta fue superbuena y nos sorprendió mucho. Recibimos más de 300 propuestas de gente que voluntariamente nos compartía sus fotografías. De hecho, lo hemos repetido este año, a pesar de que ya hemos podido hacer el festival presencial, que es lo que nos gusta. Va en esta idea que las jóvenes que tienen interés en el audiovisual también tienen ganas de conocerse entre ellas, hacer red, intercambiar proyectos,...

C: Además es una generación muy creadora y consumidora de contenido audiovisual y darles un espacio donde puedan exponer y visibilizar su obra es muy importante, porque la valida. Por eso hemos decidido mantenerlo. Presencialmente, no tenemos tanto espacio en la Fabra i Coats para poner 500 fotografías, dos o tres por persona. Y también para que se puedan conocer, para que puedan decir que sus fotografías han estado en este festival. Es un paso, tanto si es tu hobby, como si es la entrada a tu carrera profesional.

 

 

El año pasado fue vuestra cuarta edición, ¿cómo valoráis esta última edición en diciembre, después de la virtual del 2020? ¿Habéis podido hacer todo como queríais?

M: Ha sido la más complicada. A nivel de todo, expectativas, logística. Como la del 2020 era un contexto tan extraño, estábamos emocionalmente más preparadas. Si no se hace no se hace, si se hace, adelante. Pero en 2021, en diciembre ya había la urgencia de volver a la normalidad y de poder retomar el festival donde lo habíamos dejado en 2019 y no ha sido así. No sé si lo volverá a ser, espero que sí. Pero en todo caso, ha sido muy complicado comunicar la propuesta, entender en qué momento están las jóvenes, qué les pasa por dentro, que querían hacer. Justo nos enganchó en un momento previo a la nueva oleada. Valoramos muy positivamente volver a la presencialidad. También es el primer año que hemos estado en los cines Girona haciendo pases en una sala comercial.

C: La respuesta no ha sido mala, pero sí que es verdad que es un momento muy complicado para los jóvenes. Mucha gente ha empezado la carrera en plena pandemia, ni siquiera han tenido la oportunidad de conocer a sus compañeras de universidad y bachillerato, han estado muy encerrados. Si yo hubiera sido adolescente en plena pandemia, no sé cómo estaría ni cómo me podría focalizar en el futuro y en qué quiero hacer con mi tiempo de ocio. La respuesta fue mucho más floja que la segunda edición. La tercera no había muchas propuestas, como no se podía salir casi de casa. Sí que tuvimos mucho público online, hicimos todas las actividades en YouTube y también debates y mesas redondas a través de Zoom. Y nos funcionaron muy bien. Con la esperanza que el próximo año realmente sea postpandemia y que podamos hacerlo todo al 100% y que la gente haya podido tener un año entero de normalidad. También soy distribuidora de cine y noto que el consumo de audiovisual y los hábitos han cambiado muchísimo. Nos hemos acostumbrado a consumirlo todo desde casa, al principio era obligatorio, pero al final las plataformas se han aprovechado. Todo el contenido está allí y a la gente le está costando volver a los cines. Tenemos que ver cómo evolucionan las cosas, seamos pacientes y tengamos esperanza.

M: Las jóvenes del equipo de este año del Reteena, cinco chicas y un chico, personas maravillosas, han tirado mucho del carro y es muy motivador ver como gracias a formar parte de este equipo se han conocido, han podido conectar mucho, crecer...cada cual estudia en un centro de formación diferente, han podido iniciar proyectos, intercambiar experiencia y ellas sí que han valorado muy positivamente poder hacer reuniones presenciales y vivir la experiencia del festival. Aunque la respuesta de público no sea la misma, para todos los festivales, porque es una cosa que compartimos con gente de la industria.

 

 

Además del festival, desde la Asociación Audiovisual Reteena colaboráis con otros festivales. ¿Qué hacéis más allá del Reteena?

C: Aparte de celebrar el festival en diciembre, a lo largo del año intentamos tener otras propuestas para mantener esta comunidad activa. Para nosotras es muy importante las alianzas con las diferentes propuestas culturales que hay en Barcelona o Cataluña. Uno de los proyectos que tenemos es el jurado joven en el marco del Docs Barcelona y en septiembre también con Serielizados. Hacemos la convocatoria y la dinamización de un grupo de jóvenes que se encargan de visualizar unas piezas audiovisuales dentro del marco de estos festivales y los acompañamos al analizarlas y decidir cuál es la que más valor puede tener para el público joven, que pueda ser más interesante, que tenga una temática que les llegue más. Nos gusta que desde el Reteena podamos dar este premio para visibilizar estas piezas y servir un poquito de prescriptoras, con estos jóvenes que nos acompañan, de ciertos productos audiovisuales más invisibilizados.

Hacemos un workshop que nos encanta y estamos superorgullosas de haber iniciado ya hace 4 o 5 años con el equipo del In-Edit en dos o tres fines de semana para hacer un cortometraje documental musical. Tiene una parte de formación teórica sobre el documental musical y cómo hacer un guion y la parte de realización que hemos trabajado con diferentes festivales de música como el Cruïlla, Say It Loud, La Mercè. Dentro de estos festivales grabamos la pieza que después se verá en el In-Edit.

También hacemos un taller en Andorra en el festival Ull. Hicimos un año uno para público adolescente de realización de cortometrajes. Y este año también hemos empezado a hacer talleres infantiles, un público más joven que el nuestro. Y con mi Primer Festival también hemos colaborado. Intentamos mantenernos activas y hacer siempre una propuesta muy ideada exactamente para el festival con el cual estamos trabajando. Que no sea repetir un mismo taller, sino siempre pensar en el contexto, el marco y el posicionamiento de aquel festival para ofrecer una actividad ya sea acompañar una proyección, crear una formación práctica... Siempre pensando en la esencia del festival, para que tenga un sentido para nosotras y el equipo del festival.

M: Estas colaboraciones tienen mucho de sentido. Desde la primera edición evaluamos nuestro festival con varias técnicas y nos sorprendió muchísimo, todavía es vigente, que de las asistentes al Reteena casi un 90%, la mayoría estudiantes de cine y audiovisuales, no han ido nunca a un festival de cine. El Reteena es el primer festival audiovisual que pisan. Esto nos sorprendió muchísimo, porque es realmente un público nicho al que le podría interesar las propuestas que pasan durante el año en la ciudad. A través de este sello Reteena, intentamos crear un itinerario entre los diversos festivales, porque quizás la comunicación o las propuestas no interpelan a estos jóvenes o piensan que, si no eres un público experto, no puedes asistir. Y a través de estas actividades empiezan a sentirse invitados a estos festivales.

 

 

Enhorabuena por el Premio Ciudad de Barcelona en la categoría de Audiovisuales y Cultura audiovisual. ¿Qué significa por vosotras recibir esta distinción?

M: Mucha alegría, pero mucha sorpresa también. Nos parece increíble que el jurado haya pensado en el Reteena, lo haya valorado y, por unanimidad, haya decidido que merecíamos esta distinción. Estamos muy agradecidas porque venimos de un año muy complicado. El Reteena es un proyecto emergente que hace cuatro años que camina. La primera edición la organizamos con nada, con la complicidad de la Fabra i Coats e ICUB que nos permitieron hacerlo allí, pero con nuestros ahorros y colaboradores que llevan desde el primer año con toda su generosidad impartiendo talleres, masterclases, ayudándonos a conseguir los derechos de las películas que queríamos proyectar. Pensar que empezamos así y que después poco a poco, gracias al apoyo de ICUB, ICEC, de los colaboradores que siguen con nosotros, hemos podido llegar a hacer cuatro ediciones,... nos parece increíble que nos den este reconocimiento. Y nos ayuda mucho, porque no es solo unos golpecitos en la espalda y “muy buen trabajo”, sino que nos impulsa.

C: Nos da ese apoyo moral que necesitamos de: “El proyecto está muy bien y tenéis que continuar”. La gente que trabajamos en cultura sabemos que se tienen que poner muchas ganas y horas para poder continuar adelante, hacer una buena propuesta y que todo salga. Hay momentos que te planteas si sale a cuenta. Y esto nos da esos ánimos de continuar y esperamos también que se nos abran nuevas puertas. Por ejemplo, a los espónsores, porque nunca conseguimos financiación privada. Por suerte, tenemos la pública de ICEC e ICUB y estamos superagradecidas. Esperamos que lo podamos mantener. Necesitamos más financiación. A ver si este premio nos ayuda a visibilizar más el proyecto, a consolidar todavía más la propuesta y que el Reteena tenga más años de vida.

 

¿Cuáles son las principales dificultades que os encontráis, suponemos que la financiación es la más importante, al llevar a cabo un proyecto como este?

M: Por no quejarnos de la financiación que es lo más evidente. Vemos otros festivales que desaparecen a la tercera edición porque es insostenible. Este tipo de proyectos que haces en tu tiempo libre son muy complicados. Incluso los que ves superconsolidados, conoces a los equipos que hay detrás, y piensas: “¿cómo puede ser que tan poca gente con tan poca cosa esté haciendo un proyecto tan grande?”. Además de esto, nuestro reto es continuar conectando con el público al cual nos dirigimos y ofreciendo una propuesta de programación cuidadosa, que interpele a este público juvenil y que sea interesante. Y esto nos requiere estar al día. Y también, no perder este punto de vista horizontal.

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