REFUGI EN CURT: “QUEREMOS DAR HERRAMIENTAS PARA QUE LOS CHAVALES PUEDAN MIRAR LA REALIDAD Y LO QUE VEN EN LOS MEDIOS DESDE OTRO PUNTO DE VISTA”.

28/06/2023

Este mes entrevistamos a Meritxell Bragulat, directora de la Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani de Catalunya y a Mohammad Sharqawi, responsable de los talleres de Refugi en curt para hablar de este proyecto que acerca al alumnado y otros colectivos de la provincia de Barcelona a las diversas realidades que viven las personas refugiadas, especialmente niños y jóvenes.

¿Cómo y por qué nació el proyecto Refugi en curt?

Txell: Empezamos a hablar a finales del 2018, principios del 2019. Había un compañero de nuestra asociación que tenía bastante relación con Teleduca y que había coincidido con diferentes plataformas que se dedican a la educación, el arte, la cultura y la justicia global. Un poco lo que también hacemos nosotros. Teleduca se dedica a la formación en audiovisual con niños y profesorado, a importar el audiovisual al aula, tanto la parte práctica aprendiendo a hacer pequeñas películas como también la parte de análisis de las imágenes. Y en Sodepau hace muchos años que nos dedicamos a organizar la Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani de Catalunya.

A raíz de la Mostra y nuestra relación con Beirut DC, nos llegaron unos cortos hechos por adolescentes sirios que vivían en el Líbano, donde ellos explicaban algunas de sus vivencias y experiencias. Estos cortometrajes hacía tiempos que queríamos proyectarlos en algún festival o alguna otra entidad. Era una lástima que se quedaran en un cajón, cuando, además, todo el tema de la migración y el refugio es muy importante. Se habla muchísimo de ello, pero con la ausencia de la voz de los que lo han vivido. Hablando con la gente de Teleduca pensamos que lo teníamos que aprovechar. Ellos tenían también otros cortometrajes que habían proyectado en su festival de cine e infancia y dijimos: ¿por qué no hacemos un proyecto donde podamos continuar difundiendo estos cortometrajes, pero en escuelas? Porque son un tipo de cortometrajes, sobre todo, los de Siria, hechos por adolescentes, iguales que los adolescentes que los ven con experiencias de vida muy diferentes.

Decidimos también invitar a Edualter, que es una entidad que Sodepau había fundado hace muchos años junto con otras organizaciones. También se dedica a la educación en valores, justicia global, derechos humanos, etc,... y a la elaboración teórica y práctica de cómo hacer llegar los conocimientos, la crítica, de qué manera trabajar en el aula toda esta serie de cuestiones. Nos juntamos las tres entidades, cada una en lo que es experta, con el objetivo de hacer llegar la voz de las personas que vivían esta situación, que fueran ellas mismas las que pudieran explicar por qué la gente se va de sus países y qué es el que los empuja y cuáles son las situaciones que se encuentran. Y poder dar herramientas para que los chavales puedan mirar la realidad y lo que ven en los medios desde otro punto de vista. Que tengan elementos de análisis y de crítica. Empezamos en la ciudad de Barcelona, el proyecto fue muy bien y despertó mucho de interés. Entonces decidimos abrirlo a otras poblaciones que no fueran Barcelona ciudad.

 

¿Por qué creéis que desde el audiovisual el alumnado puede entender mejor las realidades de la migración y el refugio?

T: La importancia del audiovisual en nuestra sociedad ha ido creciendo con los años y ha facilitado mucho que te puedas poner en el lugar del otro. El hecho de ver en imágenes los sentimientos y las vivencias, hacen que lleguen mucho más adentro, te impactan mucho más, que un libro que te lo tienes que imaginar. La historia llegará más o menos dependiendo de los recursos propios que uno tenga. En cambio, con las imágenes y las películas es muy directo. Y después también porque creemos que, en un mundo donde la imagen tiene tanta importancia, es importante dar herramientas para que se pueda entender, descifrar, analizar, sobre todo críticamente. Sino acabas dando por verdad cosas que no son y, evidentemente, las imágenes no son neutrales. Creemos que es importante incidir también y educar en este aspecto: a saber leer este tipo de productos, tanto películas como noticias que se hacen en los medios de comunicación.

Mohammad: También es la tendencia ahora. Es el tiempo de internet, se usa esta herramienta y conectarla con la educación es muy potente, muy actual. No dejemos a las redes sociales que eduquen nuestra sociedad. Además, no entramos en este campo, que es muy importante y hace falta. Los alumnos hablan mucho de Tik Tok, Facebook, de reels en Instagram,...cuando voy a una escuela hablo también de ello porque es la tecnología de este tiempo. Hay que trabajarlo. Pero el problema es cómo llegamos con este contenido a más gente. Esto también lo hablamos en clase con los niños y escuchamos sus experiencias porque lo usan más.

 

Cada cortometraje va acompañado de una ficha didáctica con información complementaria y una sugerencia de actividad previa para que trabajen en clase los mismos profesores/as con el alumnado. Aparte, también hacéis talleres presenciales. ¿En qué consisten y qué diferencia hay entre los dos?

T: Nos planteamos, por un lado, ofrecer el material para que cada profesor pudiera montárselo a su medida, que tuviera un recurso. Muchos profesores no tienen tiempo para buscar este tipo de material. En el caso de los cortometrajes de Siria no los encuentras en ninguna parte, es fruto de una relación de una entidad que nos los cedieron para que los usásemos. No se trataba de dejar las películas solas, sino de hacer un trabajo y sugerir toda una serie de cosas a tratar para que ellos mismos se puedan organizar. Vimos que el profesorado sí que consulta, utiliza y usa este material, pero que había mucha demanda de acompañamiento, porque no sabían muy bien cómo acabarlo de implementar en el aula. Y, además, se le puede sacar mucho más provecho por parte del alumnado. Mohammad es una persona que ha pasado por una situación de exilio y, por lo tanto, más allá de ver las películas o lo que te explican los protagonistas, te lo explica una persona que ha vivido, en parte, experiencias similares. Con este acompañamiento todavía se aprovecha mucho mejor todo lo que las películas en si ya aportan.

M: Hay muchos niveles diferentes entre clases. Diferencias de edad, experiencias, inseguridad con el tema. No somos iguales, las profesoras son diferentes de una clase a otra, los alumnos también. Al presentar los documentales, primero hablo de mi experiencia que para todas las clases es muy interesante. Después de ver los documentales, vuelven a preguntarme por mi vida personal o mi trayectoria como refugiado. Y hacen preguntas muy personales. Porque ves de manera diferente a una persona real en tu clase que en un documental dónde no ven el carácter del personaje. Soy muy abierto y me gusta que me pregunten. Es interesante tanto para mí como para ellos. Nuestra experiencia refleja algo y hay que ser muy abierto, porque la gente pregunta algunas veces cosas que son difíciles de responder, pero hay que hacerlo, porque es lo que piensan o no saben.

Después, con el equipo de profesores también en cada clase hablamos del futuro, de continuar trabajando este tema. Porque surgen muchas preguntas y demandas para seguir y cómo hacerlo. Algunas veces dejamos más documentales para que se trabaje con ellos. Los profesores quieren más datos por tema, lo cogen como tema principal para su trabajo en la clase en el futuro. Es muy potente porque no se siente que solo es una sesión y ya está. Es un proyecto para trabajarlo de manera estable, en otras clases con otras profesoras. Me envían mensajes, porque pedí también tener feedback de los alumnos y los profesores. Y hay mucho interés por parte de alumnado. Sabemos que no a todo el mundo gusta un tema u otro, pero siempre salen dos, tres o cuatro personas que están muy interesadas y quieren continuar trabajando en esto. Entonces, trabajamos cómo seguir. Tienen la página web, trabajamos mucho las redes sociales. Ahora hace falta llevar este proyecto a ser permanente para que todo el mundo aproveche esta propuesta y tengamos un material sólido y bien hecho que llegue a la gente.

 

¿Qué es lo que más sorprende al alumnado de la realidad de la migración y el refugio cuando escuchan tu experiencia o ven los documentales?

M: En mi caso cuando hablo de mi experiencia, que soy apátrida y no tengo nacionalidad. Soy palestino, nací en Siria, vine aquí y conseguí asilo político. No reflejo a la mayoría de la población migrante aquí. Abre más debate mi perfil, sobre Palestina, sobre Siria, cómo vives sin tener nacionalidad. Es un perfil un poco complicado. También es muy interesante para mí cómo explicarlo. Cómo llegan a entenderlo. No soy el único, hay cinco millones de palestinos en el mundo como yo, pero aquí en Cataluña o en España no somos más de 50 personas. Así que no ven este perfil en la calle o en la escuela. Ven la población del norte de África, subsaharianos, chinos, otros perfiles y lo entienden, y también hay alumnos de estos perfiles. Pero hacerlo global, con mi perfil, es mi trabajo en la clase porque es global, no personal.

También hace falta explicar que es la ley internacional de asilo, la ley de extranjería en España, la ley antirracista que se aprobó en Cataluña. Todas estas leyes que tienen que ver con el perfil de los migrantes. Depende de cada clase, de la edad de los niños. La mayoría no saben que significa embajada o visado y esto me sorprende también. Están en una edad que hace falta que sepan, pero no lo saben por qué no conectan con estas palabras, no les importan. En dos clases hice un juego. Hemos creado una embajada virtual en la que los alumnos mismos son funcionarios de la embajada, el embajador o embajadora, policías y una cola de 40 alumnos que esperan entrar. Algunos entran, otros no. Intento hacerlo como un juego, porque si es complicado, no lo entienden.

 

¿Cuáles son los prejuicios más arraigados que os encontráis en las clases respecto a la migración y el refugio?

M: Ucrania, por ejemplo. La mayoría se quedan con el título de la noticia. No saben por qué los ucranianos están en guerra, cómo llegamos a esta situación. Detrás de todo esto, no saben qué hay. Refleja también la sociedad. Ellos porque son pequeños, pero la sociedad piensa así y ellos reflejan esta conciencia. Saben algunas cosas sobre Siria, por ejemplo, como ha dicho Txell, cuando presentamos el proyecto con refugiados sirios en el Líbano, porque el conflicto empezó hace 13 años y han tenido suficiente tiempo para conocerlo.

Y también está la relación entre los alumnos y la población inmigrante. Poca gente tiene relación en las escuelas a las que yo he ido. Depende de la zona y la clase social. En el centro de Sitges, por ejemplo, en una escuela concertada de hijos de clase media, no ves la mezcla natural que, en otra escuela pública de un barrio en Barcelona como el Raval, por ejemplo. Cuando voy, ven que entra un perfil que no se ve habitualmente. Y cuando hablo tengo un discurso también, un lenguaje diferente al que escuchan en las clases y tratan conmigo como una cosa muy lejana. Intento empezar hablando sobre cosas comunes entre nosotros. Sobre mi hija, que está a P3, que como hija de migrantes habla catalán en la escuela, árabe en casa y castellano en el parque. Cómo se crea una ciudadana catalana de origen palestino y sirio en la escuela. Hablo de la conexión entre la escuela y crear la identidad de los niños. Así empiezan a preguntarme sobre mi vida personal y es más próximo. Alumnos que tienen entre 13 a 18 años veo que tienen algo que decir. Algunos hablan, preguntan y otros no. Vuelvo a hacer el juego para ver qué piensan y siempre al final de la actividad hacemos trabajo en equipo para que participe la gente a la que no le gusta hablar en público o preguntar. Es muy interesante, porque la gente que preguntaba ya no tiene rol y sale a preguntar mucha gente que no lo había hecho antes. Dibujan o escriben una carta. Basándonos en el corto Carta a Sasha, escribimos una carta al revés, a Fátima, respondiendo, para que se sientan parte de este problema.

Fue muy interesante en un instituto, no en la clase, sino en una sala grande donde no podía hacer el juego por el tipo de espacio. Noté que algunas alumnas tenían algo que decir. Salió una chica marroquí que habló sobre racismo de una manera muy potente. Nunca había hablado de este tema en la clase o con una profesora. Sobre como el racismo mató a su padre hace poco tiempo. Después pedí que salieran al micrófono otros alumnos y salió otra chica marroquí, una colombiana,… Fue un espacio que nunca han tenido para escuchar un lenguaje y un discurso por primera vez y es importante. Las profesoras estaban muy emocionadas. Intentan hablar de este tema, pero los alumnos les dicen: “qué sabes tú de esto, no lo entenderás. Necesito un espacio seguro para hablar de esto”. Y hay que buscar una manera para que tengan este espacio, porque a nivel mental y psicológico es muy fuerte. Estás en esta escuela con amigos y amigas, estás contenta con esta relación, pero falta algo, falta alguien que te entienda en este tema.

 

¿Creéis que se necesita más presencia de estas realidades a las aulas?

T: Hay muy poco profesorado de otros orígenes y muy poca presencia en los medios de comunicación. No hay espacios de comunicación o de relación a no ser que tú los busques. Como explicaba Mohammad hay que dar la oportunidad y sentir que hay un espacio dónde precisamente la gente que no habla nunca pueda hablar. Es muchas veces la gente que son catalanes, pero que tienen un origen en Marruecos u otro país. Nosotros esto nos lo habíamos encontrado y también es uno de los motivos por el cual pensábamos que este proyecto era necesario y positivo. Antes con la Mostra habíamos hecho proyecciones para escuelas, venían al cine y proyectábamos una película árabe que ellos pudieran entender y les pudiera gustar. Y justamente cuando había el momento del debate, las únicas personas que iniciaban las preguntas eran los alumnos de origen marroquí o argelino que normalmente en clase no hablan. Nos lo decían los profesores que normalmente estos niños no hablan en público. Al enseñarles una película que habla de una realidad que ellos conocen, es la primera vez que pueden hablar con propiedad fruto de su experiencia sobre un conocimiento del cual los otros no tienen ni idea. Era curioso porque era un espacio dónde se producían estos cambios de rol. Evidentemente, hay que hacerlo más, y hace falta mucha más presencia de personas que tienen otros orígenes, han pasado por otras experiencias y tienen otra manera de ver las cosas. Personas como Mohammad. Y en los medios de comunicación también, no hablando solo de refugio, sino de cualquier tema. También tiene que haber entrevistas a médicos, científicos, maestros,...personas que hacen cualquier cosa, no solo aquello que nosotros suponemos que hacen las personas migradas. Y explicar la ley de extranjería, el tema del asilo, todo esto que hace Mohammad, que mucha gente no sabe y nadie les explica.

 

¿Hay mucho desconocimiento?

T: Está muy asumido. No hay crítica. Ahora ya hay ciertos sectores de la sociedad que dicen que esta ley es racista y que lo único que hace es empeorar las cosas y mantener a la gente en una situación de no derechos o en unas condiciones de inferioridad respecto a la gente originaria. Es una barbaridad. Y está muy asumido aquí, que las cosas son así y ya está. Es muy importante que Mohammad incluya toda esta parte. Si hacen estos trabajos no es porque solo puedan hacer esto, es porque hay una ley de extranjería y un capitalismo que dice que estas personas vienen para hacer esto.

¿Y qué pasa después de un taller? Esto no se sabe nunca. Después de ver una película, la gente queda muy impactada y conoce realidades que no conocía o solo a través de lo que explican los medios, pero no de cómo las viven las personas. Quizás se queda en este impacto o quizás les despierta a continuar aprendiendo. Habrá chavales que más adelante quizás buscarán más información o como a esta chica que ha explicado esto le servirá, porque ha hecho una cosa extraordinaria, hablar en público de lo que ha vivido ella y denunciar una situación, algo que no había hecho nunca. A partir de ahora, habrá un cambio seguro. Es una cosa que se tiene que ir haciendo y que es muy difícil de valorar y evaluar. Si no se hace, no hay la posibilidad de compartir estos imaginarios. Las películas siempre son de americanos o franceses, quienes escribe también son siempre europeos, mayoritariamente hombres,...parece que solo sea posible de esta forma, que la otra gente que tiene otros orígenes u otras lenguas, ni escriban, ni pinten, ni hagan películas, ni sean médicos...Es una visión muy sesgada de la realidad y de nosotros. El hecho de que haya espacios por pequeños que sean, para dar a conocer todo esto, y para ponerlo encima la mesa, a la larga algún impacto tendrá. Es mejor que exista a que no exista, pero ha de haber mucho más.

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