MARLA JACARILLA: "Me interesa mucho explorar las posibilidades del medio audiovisual, tanto a nivel formal como narrativo".

11/03/2021

Este mes entrevistamos a Marla Jacarilla, artista visual, escritora y crítica cinematográfica. Con ella hablamos de su relación con el audiovisual, pero también de La Escocesa, que forma parte de la Xarxa de Fàbriques de Creació de Barcelona, y de la que Marla es residente.

¿Cuál es tu relación como artista con el medio audiovisual y cuándo empezó a interesarte el audiovisual como forma de expresarte artísticamente?
Realizo gran parte de mis obras en vídeo desde hace más de una década, a veces se trata de obras monocanal, a veces de videoinstalaciones… Me interesa mucho explorar las posibilidades del medio, tanto a nivel formal como narrativo. En cada proyecto utilizo una u otra metodología dependiendo de cada caso. Puedo hacer un proyecto de fotografía o vídeo y tres semanas después estar experimentando con resina Epoxy, cosiendo o escribiendo. Por otro lado, me interesa mucho la crítica cinematográfica y escribo eventualmente sobre cine para algunos medios. Creo que escribir sobre el cine que hacen los demás me ayuda a reflexionar en cierto modo sobre mi propio trabajo, más liminal e interdisciplinar, relacionado tanto con el audiovisual como con la literatura o el arte conceptual. 

¿Qué crees que te ofrece el audiovisual a la hora de expresarte que otros medios no te proporcionan?
En primer lugar, tienes la posibilidad de trabajar con el concepto del tiempo, algo que una fotografía o una pintura no te ofrecen de un modo tan directo. Además, las posibilidades de experimentar con la narratividad son inmensas, y creo que hay todavía muchas cosas por hacer en este campo. Todo ello sumado a que cada vez las tecnologías son más accesibles y ofrecen más posibilidades, hace que cada vez tengamos acceso a más contenido audiovisual. Algo que no necesariamente ha de ser bueno ni malo per se, pero que sí que implica un cambio sustancial en nuestra manera de relacionarnos con el mundo y con las imágenes en concreto. 

Ahora mismo eres artista residente en La Escocesa que es un centro de creación artística autogestionado que forma parte de la Fábricas de Creación de la ciudad. Para aquellas personas que no sepan en qué consiste, ¿Qué es La Escocesa? 
La Escocesa era en sus orígenes una antigua fábrica textil que en los años 90 fue recuperada por un grupo de artistas, artesanos, diseñadores, etc, los cuales crearon allí una gran comunidad artística. Al principio era un lugar completamente autogestionado, pero en la actualidad forma parte de la Xarxa de Fàbriques de Creació de Barcelona. Los artistas acceden mediante una convocatoria que se realiza cada año, y todos ellos forman parte de una asociación. En La Escocesa existen dos tipologías de socio: residente y usuario. La diferencia entre ambas es que el residente tiene un taller propio mientras el usuario solo tiene acceso a los espacios comunes y las instalaciones (laboratorio de fotografía analógico, plató con croma, taller para trabajar con madera y cerámica, máquina de risografía, etc). En estos momentos es una comunidad de más de un centenar de artistas entre residentes y usuarios.

A La Escocesa se llega por concurso público y a diferencia de otros centros, no llegas con un proyecto concreto, sino que lo desarrollas una vez estás dentro. ¿Cuándo y cómo llegaste a La Escocesa y qué crees que aporta esta aproximación a la creación a tu trabajo como artista?
Llegué a La Escocesa a finales de 2015. Desde entonces es un lugar que ha cambiado mucho, tanto a nivel interno como de organización de actividades. Creo que para un artista es muy importante disponer de un contexto adecuado en el que realizar su trabajo. Hablar con otros artistas, crear sinergias, trabajar en comunidad… Estar en un lugar como La Escocesa te permite estas cosas, además de emprender proyectos que a nivel individual sería inviable realizar. 

La Escocesa no solo proporciona un lugar donde trabajar, un taller, también da apoyo a sus residentes para difundir su obra. ¿Cómo ayuda La Escocesa a tu labor como artista?
De muchas maneras. Desde la organización de diferentes actividades y exposiciones en las que participan sus socios, pasando por la convocatoria de diferentes becas para realizar proyectos fuera de España o también al funcionar como nexo de unión con otras instituciones artísticas y culturales.  Además, como he comentado antes, podemos utilizar las distintas instalaciones que ofrece el centro: desde el laboratorio de fotografía analógica pasando por la máquina de risografía para hacer autoediciones, el plató de vídeo, el horno de cerámica… Dependiendo del tipo de trabajo que cada artista realiza utiliza más unas instalaciones u otras, pero como veis, la línea de La Escocesa se centra sobre todo en procesos analógicos, a diferencia de centros como Hangar, por ejemplo, que focalizan más en nuevas tecnologías.

Exposició PostBrossa20, Fundació Joan Brossa. Foto: Silvia Poch

 

El hecho de que sea autogestionada y asamblearia en lo que respecta a las decisiones, debe aportar un plus a las artistas que forman parte de La Escocesa, ¿qué te parece este tipo de sistema más participativo?
Lo mejor de este sistema es que el centro no se convierte en una máquina burocrática dirigida por un ente superior y ajena a las necesidades de los artistas, sino que es un espacio orgánico que se adapta a las personas que hay en su interior y que son quienes lo gestionan. No siempre es sencillo, porque somos muchas personas con necesidades muy distintas, pero dialogando siempre se llega a la mejor solución para todos. 

¿Qué otros artistas audiovisuales están en residencia actualmente en La Escocesa? ¿Hacéis obra colaborativa?
Pues en este momento hay varias personas que trabajan con audiovisual. Por un lado, están Carlos Vásquez y Valentina Alvarado, que trabajan con cine analógico, Super8, 16 mm, etc… Luego hay residentes como Caterina Botelho o Laura Arensburg, que trabajan con temas cercanos a la fotografía documental y el cine de no ficción, o Antonia Rossi, que trabaja frecuentemente con cine experimental. También hay muchos artistas, como Helena Vinent o Juan Antonio Cerezuela que, aunque no trabajan siempre en formato audiovisual, sí que lo utilizan con frecuencia en muchas de sus obras. 
A veces surgen proyectos colaborativos, sí. Antes de la pandemia, por ejemplo, programamos en grupo un ciclo de cine a la fresca. Y el Proyecto Co, del cual hablaré más adelante, también nos ha permitido trabajar de manera colectiva. 

La Escocesa no se centra únicamente en la creación de obras sino también en otros muchos aspectos desde investigación, talleres, exposiciones, ¿Qué crees que aporta La Escocesa al tejido cultural?
Muchas de las actividades que se realizan en La Escocesa son abiertas al público, aunque ahora la actual situación sanitaria nos ha hecho modificar las dinámicas. Participamos en Tallers Oberts de Poblenou, organizamos cada año un Festival de instalaciones llamado Recreando Ruinas… Además, los distintos talleres que se realizan a lo largo del año están abiertos al público en general, bajo inscripción previa. 

La Escocesa tiene proyectos de residencia y también de investigación. ¿En qué se diferencian? ¿Y cuáles han sido tus proyectos durante tu residencia?
Las convocatorias de residencia son para que los artistas puedan disponer de un taller en La Escocesa y convertirse en socios. Las becas de investigación y experimentación (cuya convocatoria se abre para los socios, pero también para quienes no lo son) son para que los artistas realicen propuestas de proyectos artísticos experimentales, workshops, etc. Y, por último, están las becas de internacionalización que permiten a los artistas realizar proyectos fuera de España (Berlín, Belgrado, París,…) durante uno o dos meses.  

También realizáis actividades públicas de colectivización como los talleres (De)formacions y Altiplans. Has participado en alguno de estos talleres, cuéntanos cómo ha sido la experiencia y más teniendo en cuenta las dificultades que ha provocado la pandemia. 
He participado en varios, sí, aunque desde hace un año se ha reformulado toda la programación de La Escocesa y, por el momento, se han limitado mucho las actividades abiertas al público en general. Con Juan David Galindo realicé el año pasado un taller titulado “La imagen intrusa”, y en 2018 hice un taller sobre las relaciones entre cine y arte contemporáneo. También participé en un Altipla con Josep María Català en el que estuvimos hablando de cine y muchas otras cosas. 

El Proyecto Co- convierte a La Escocesa en un centro de investigación artística para afrontar la crisis del Covid-19 y proponer soluciones. Tu participas en él. ¿Cuéntanos en qué consiste?
Se trata de un proyecto en el que actualmente hay involucrados diversos grupos de trabajo, y la motivación principal es repensar las dinámicas, estructuras e instituciones artísticas en tiempos de pandemia y reflexionar sobre la función del arte y los artistas. Actualmente yo estoy en el grupo de documentación, pero también hay un grupo que coordina diversas actividades artísticas (la coc-telera), uno que se encarga de investigar sobre protocolos y modos seguros de acercar el arte a la comunidad (co-rpus), un grupo encargado de comunicación (las co-municadoras), otro que teje lazos con distintas instituciones (las co-nectoras), otro que se encarga de buscar fondos para financiar el proyecto (las co-nseguidoras),… 

¿Y cuáles son tus proyectos de futuro relacionados con el audiovisual que podamos ver en la ciudad?
Pues el 11 de marzo inauguré una exposición individual en Twin Gallery, Madrid (que estará abierta hasta el 30 de abril), y a finales de abril inauguraré otra en una galería de Barcelona, Projektería, donde mostraré una instalación con fotografía y vídeo. Por otro lado, estoy acabando de realizar una obra de vídeo con una beca que me concedió el VEGAP (Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos) el año pasado, aunque todavía no sé cuándo ni dónde la mostraré. 

Foto Marla Jacarilla: Lluc Queralt

 

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