AINA TRONCOSO: "NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA QUE PUEDA JUSTIFICAR AQUELLO QUE ESTAS PERSONAS HAN HECHO Y QUE LAS VÍCTIMAS HAN VIVIDO Y, QUE POR LO TANTO, POR NADA DEL MUNDO, NADA DE ESTO ES CULPA DE LAS VÍCTIMAS".

26/07/2022

Este mes entrevistamos a Aina Troncoso, psicóloga del Departamento contra los abusos en el sector audiovisual y de las artes escénicas en Cataluña. Un departamento que ya está en pleno funcionamiento y que tiene líneas de contacto tanto telefónico, de WhatsApp y de correo electrónico donde las víctimas de abusos pueden ponerse en contacto de forma totalmente confidencial y anónima.

El Departamento se crea después de la detección de aproximadamente 150 casos de abusos en el sector en los últimos 2 años, de los cuales una parte muy pequeña acaba en denuncia. Esta realidad evidencia la falta de asesoramiento especializado con que se encuentran las víctimas y, en muchas ocasiones, la soledad y la no identificación de la situación de abuso sufrida.

Ante esto, la Acadèmia del Cinema Català, con el apoyo del área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona y del área de Igualdad y Sostenibilidad Social de la Diputación de Barcelona decidieron crear este departamento. Hablamos de todo ello en esta entrevista.

 

¿Qué motiva la creación de este Departamento? ¿Y cómo llegaste a formar parte del mismo?

Se empieza a plantear a raíz de los casos del Institut del Teatre, el Aula de Lleida y el Col·legi del Teatre. Cuando hubo este boom mediático de relatos de víctimas que empezaron a explicar sus historias. Ya fuera en prensa, redes sociales, a abogadas, psicólogas u otras personas que trabajan en la red de atención a estas situaciones. Cuando estos casos estallan, se constata la necesidad de actuar, de dar respuesta ante unas situaciones de abuso que se han estado dando de manera repetida a lo largo de los años. En aquel momento, hace dos años, se crean grupos de reflexión y debate con diferentes personalidades del sector y también se crean espacios de escucha y de cura para las víctimas. De estos espacios donde se puede dar voz a las víctimas y se las escucha, se extrae la necesidad de dar algún tipo de respuesta que vaya sobre todo en la dirección de ofrecer apoyo y acompañamiento a las personas que han sufrido abuso. La actriz María Molins y la abogada Carla Vall impulsan la propuesta de crear el departamento. Y en mi caso, es a través de ellas que me llega la propuesta de formar parte del equipo. Y, desde entonces, hemos estado trabajando para dar forma a este departamento.

 

¿Qué puede hacer una mujer o una persona que sea víctima o testigo de estos abusos? ¿Cuáles son los primeros pasos que puede dar?

Lo que ofrecemos es sobre todo un primer espacio de escucha y asesoramiento. Lo mejor que puede hacer es no guardárselo para ella sola. Poner palabras y compartirlo en el espacio en que se sienta más cómoda. Nosotros ofrecemos esta escucha por parte de personas profesionales y especializadas. Poder relatar la vivencia y compartirla, ya sea con personas de confianza o profesionales, permite que la experiencia no se quede dentro, no se enquiste y no haga todavía más daño. Porque en el momento que la compartimos y la visibilizamos, no llevamos el peso solas. Hablar, poner voz y no mantener en silencio este secreto sería lo que recomendaría por encima del resto de cosas. Obviamente, si es una situación grave, ir a los servicios médicos. En el caso, por ejemplo, de una agresión sexual, sería importante una respuesta a nivel médico y de protocolo durante las primeras horas. Pero, en cualquier caso, sea el tipo de abuso, violencia o acoso que sea, lo que consideramos importante es poderlo compartir, poner palabras y poder estar acompañada. Al final este mensaje que no nos cansamos de repetir que “las víctimas no están solas”, lo que queremos es materializarlo. Acompañar a cualquier persona que haya sufrido una situación como esta.

 

En los últimos dos años se han detectado unos 150 casos. La gran mayoría no acaban en denuncia. ¿Cuál es el principal miedo de las víctimas a la hora de denunciar?

El elemento principal es el miedo. Y en este sentido, los miedos son diversos. Algunos son compartidos con las víctimas de situaciones de abuso de cualquier sector, como, por ejemplo, el miedo a no ser creídas o a tener que pasar un proceso judicial que por sí mismo a veces puede llegar a ser muy duro y que esto no sirva de nada. Por lo tanto, a ser revictimizadas. Otros miedos son más específicos del sector audiovisual y tienen que ver con el hecho que es un mundo pequeño donde todo el mundo se conoce. Es el miedo a sufrir represalias, a ser vista como una persona problemática, perder trabajos, que el estigma te acompañe o que se convierta en “la víctima que denunció”. Y esto te marque o te dificulte tu carrera profesional. Precisamente pasa porque estamos en un contexto social donde todo esto todavía se coloca sobre la víctima y no sobre los agresores. Si no transformamos la cultura del sector audiovisual y del contexto social en general, no podremos revertir estas situaciones. Para rebajar los miedos, queremos dar este acompañamiento y asesoramiento especializado, para que como mínimo se tenga la máxima información para tomar las decisiones que una considere con conocimiento de causa. Queremos acompañar para ir diluyendo estos miedos, para ver si se pueden tomar este tipo de decisiones que van en la dirección final de protegerse a una y proteger al resto. Que no acaben en denuncia estas situaciones y que sigan siendo secretos que el resto desconocen o que conocen sin actuar, al final es un mal endémico que hace que esta cultura de la impunidad, de la violencia y del abuso se siga perpetrando. También haría énfasis que es responsabilidad de todos y todas, dar respuestas adecuadas para que las víctimas se sientan capacitadas para poder denunciar sabiendo que no tienen que tener estos miedos. Hasta que no podamos transformar esto, será difícil.

 

Muchas veces todo el mundo sabe que está pasando algo mucho antes que se denuncie. ¿Cómo podemos evitar que estas situaciones se enquisten y se conviertan en más endémicas de lo que ya son?

De hecho, este fenómeno del secreto social, que es un secreto que todo el mundo, sabe por mucho que sea contradictorio, es una cosa que hemos visto mucho en estos casos que han surgido ahora a la luz. Todo el mundo sabía que esta persona en concreto o grupo de personas tenían ciertas conductas o hacían ciertas cosas inapropiadas o directamente violentas y nadie había actuado en muchos años. No es una cosa puntual, sino que se repite de una manera sostenida en el tiempo. Aquí sumamos una dificultad muy grande para la víctima, que es que si todo el mundo sabe que está pasando una cosa y no dicen ni hacen nada, en el momento en que lo estoy sufriendo: ¿cómo tengo que alzar yo la voz si todas las personas que no tienen el impacto de la violencia encima, no están haciendo ni diciendo nada? Se me hace mucho más difícil. La responsabilidad social y compartida es la de poner freno a estas situaciones.

Tenemos que desnaturalizar ciertas conductas que se dan en el contexto del teatro, del cine y del mundo audiovisual en general, que se han dado por buenas y válidas hasta ahora cuando no lo son. Por ejemplo, tener un profesor o un director que con esta voluntad de presionar para que saques la mejor parte de ti, te hace experimentar emociones horribles y te hace llorar en un ensayo. Este tipo de situaciones que las tenemos naturalizadas, al final, son de alguna manera un caldo de cultivo. Puesto que en este contexto las líneas rojas y los límites se desdibujan. Lo que tenemos que hacer es revisar esta cultura de tolerancia, intentar volver a marcar las líneas rojas y los límites que en cualquier otro contexto tendríamos más claras. Y, sobre todo, tomar responsabilidad todos y todas. No puede ser que yo sea conocedora de una situación de violencia, acoso o abuso y no haga nada. Poderlo hablar y compartir es lo que al final nos protegerá a todos y todas. Si hablo con mis compañeras sobre una situación que he visto y considero que no es adecuada ni tolerable, esta impresión que yo tengo, seguramente también la tendrán ellas y la podremos dar por válida y nos podrá animar quizás incluso a hablarlo con alguien que esté en una posición de responsabilidad, una persona especializada. Y así, articular una respuesta compartida. Si no respondemos como contexto, dejar toda esta responsabilidad encima de las víctimas es completamente injusto, cuando tienen que, además atravesar todas las consecuencias que las vivencias de abuso y violencia tienen. Estamos hablando de un fenómeno que tiene que ver con un contexto que posibilita y permite estos abusos y violencias. Lo que tenemos que hacer es transformar este contexto para proteger a estas víctimas y a las futuras, que las habrá, si no hacemos nada para parar esto.

 

Se está hablando de casos de teatro, por ejemplo, pero del cine parece que no tanto y seguramente hay, ¿por qué crees que es así?

Ha habido este boom en el teatro, como hemos visto también en otros sectores o países, porque se ha articulado desde la voluntad de las víctimas de explicar su relato y desde el buen trabajo periodístico. En el cine todavía no ha habido este boom, igual que no ha pasado en tantos otros espacios o sectores. Esto lo que nos dice, seguramente, es que está por venir. Y que en el momento en el cual empiece a haber un relato de casos, este se irá haciendo más grande. Podemos pensar en tantos otros contextos aparte del mundo audiovisual y el teatro en los cuales todavía no se ha dado este fenómeno. Y que por desgracia sabemos que, precisamente porque las violencias y los abusos son fenómenos transversales en nuestro contexto social, se dan. Articular este departamento era una manera de intentar estar preparadas para dar respuesta cuando empiecen a estallar más casos y a hacerse visibles todas estas situaciones que sabemos del cierto que han pasado y que están pasando.

 

El departamento ofrece atención psicológica y también jurídica. ¿Acompañaréis a las víctimas en todo el proceso?

El objetivo no es tanto hacernos cargo de todo el proceso sino asegurarnos que no lo hacen solas, que lo hacen acompañadas y asesoradas y que hay un espacio al que poder recurrir y donde ser escuchadas. Si la mujer lo quiere, la podemos acompañar a nivel psicológico y jurídico en todo el proceso. Pero nuestra intención de entrada es dirigirlas a los espacios especializados donde pueden recibir el tipo de ayuda que ellas consideran que les hace falta en el momento en el cual están. No siempre la necesidad inicial es interponer denuncia o hacer un proceso psicológico. La idea es poderlas escuchar, recoger, acompañar, ayudarlas a identificar y nombrar lo que han vivido, identificar estas necesidades y a partir de aquí, dirigirlas hacia donde pueden ser acompañadas que puede ser por nosotras si lo desean, pero también puede ser por otros espacios y otros profesionales.

 

Tanto tú como psicóloga como la abogada que asesora en términos jurídicos sois personas externas. ¿Es importante que sean personas fuera del sector?

De hecho, muchísimo. Lo tuvimos muy claro desde el inicio, que tanto el departamento como las personas que lo configuramos tenían que ser personas externas para poder asegurarnos este máximo de confidencialidad y de especificidad del trabajo. Creemos que precisamente porque hay miedo a las represalias, a las etiquetas de víctima y las consecuencias que las acompañan, el asesoramiento tenía que ser profesional, especializado, externo e independiente. En este sentido, también para poder tranquilizar a las personas que en algún momento se planteen contactar con nosotras que los cauces de comunicación son confidenciales. Nadie dentro del sector sabrá absolutamente nada sobre ningún caso, por el hecho de que nos hayan contactado. Y en este sentido, sí que considerábamos importante que esto fuese así y que, desde esta independencia, fuera un espacio externo y que las personas del sector puedan saber que esto es así. A fin y efecto de rebajar estos miedos y de animar a que puedan contactar con nosotras y pedirnos este acompañamiento si han vivido alguna situación en esta dirección.
Dentro de vuestras líneas de acción aparte de la atención jurídica y psicológica está la prevención. ¿Qué mecanismos o con qué protocolo estáis trabajando?
Se está trabajando con un protocolo específico y también en un manual de buenas praxis. La idea es que a lo largo de este año se pueda presentar y que el trabajo que estamos haciendo se materialice y pueda ser trasladado a todo el sector. Precisamente con esta intención de prevenir y de transformar esta cultura de la tolerancia que comentaba antes. Queremos hacer las máximas acciones de prevención y sensibilización que sean posibles.

 

Y la tercera línea de actuación del departamento es el observatorio. ¿En qué consiste?

Lo que nos proponemos también es recoger estos relatos y testigos de situaciones de abuso y violencia, más allá de si la persona que las ha vivido ahora mismo quiere o necesita este asesoramiento o acompañamiento jurídico o psicológico. Nos podemos encontrar el caso de una persona, por ejemplo, que ha vivido hace años una situación de violencia que quizás ya ha trabajado porque ha recibido acompañamiento psicológico y ha hecho un proceso de recuperación. No tiene ahora la necesidad de recibir este acompañamiento. Queremos también recoger estas situaciones, poder tomar la temperatura al sector audiovisual y de las artes escénicas, para conocer qué cosas han pasado y están pasando actualmente, para que dejen de pasar y no se vuelvan a repetir. Por lo tanto, lo que queremos es recopilar toda la información posible alrededor de estas situaciones, presentes o pasadas independientemente de si la persona necesita ahora o no un acompañamiento. Pedimos también que se nos hagan llegar estos relatos para poder recogerlos y centralizar esta información. Cuantas más cosas que han pasado podamos conocer, mejor podremos hacer estos protocolos o manuales de buenas praxis.

 

Para acabar, ¿qué consejo darías a una persona que ahora mismo sufra este tipo de abusos?

Lo que me gustaría transmitir es que hay ayuda a su alcance. Vivir una situación como esta es infinitamente complejo y cuesta mucho romper el silencio y pedir ayuda, pero que precisamente la voluntad es crear estos espacios y poner estas herramientas de escucha y de acompañamiento para hacer efectivo esto que repetía que las víctimas no están solas en este proceso. Lo primero que recomendaría es poner palabras, ya sea hablar con una persona de confianza o profesional. Poder relatar la vivencia les permitirá empezar a activar otras cosas. Y me gustaría también mucho repetir que nadie se merece nunca recibir violencia ni vivir una situación de abuso. No hay absolutamente nada que pueda justificar aquello que estas personas han hecho y que las víctimas han vivido y, que por lo tanto, por nada del mundo, nada de esto es culpa de las víctimas. Y aquí sí que me gustaría hacer más énfasis, porque precisamente los relatos de los agresores muchas veces van en la dirección de culpabilizar a la víctima y el mecanismo social de castigo ante este tipo de situaciones también va mucho en la dirección de cuestionar a las personas que han recibido violencia. Me gustaría construir un discurso que desmonte estas dos cosas. No es culpa tuya, como idea central, no estás sola y hay espacios donde recibir este acompañamiento y esta ayuda. Y que estamos esperando para poder acompañar, ofrecer esta acogida y dar respuesta de forma que una considere apropiada de manera profesional y especializada.

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