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Núria Campabadal: "El montaje es un oficio y se aprende montando, y no hay otro camino para aprender que la práctica".

19/11/2019

Este mes entrevistamos a Núria Campabadal, montadora audiovisual. Con ella hablamos del oficio de montaje dentro del mundo del audiovisual. Núria ha participado en nuestras charlas Los oficios del cine con Dones Visuals dentro del Pantalla Barcelona.

Para una persona que no sepa en que consiste vuestro trabajo, ¿qué es lo que hace una montadora? ¿Qué magia aporta el montaje a una película?

El montaje es el gran desconocido de los oficios del cine, aunque es la parte más intrínsecamente cinematográfica, puesto que a diferencia de todas las otras (dirección, fotografía, guion, actuación, música, etc.) es el único que nace con el cine y no existía antes. Tampoco ayuda que al principio fuese considerado como un oficio puramente técnico y no se le atribuyera ningún elemento creativo (esta creencia por desgracia todavía subsiste hoy, ya que se sigue considerando un trabajo técnico y no artístico). Pero ya en los inicios del cine algunos cineastas empiezan a ver las posibilidades narrativas de intercalar, por ejemplo, dos acciones que suceden en dos espacios diferentes, o bien diferentes medidas de plano para reforzar dramáticamente un hecho u otro, o bien cómo la unión de dos imágenes crea un nuevo sentido que no estaba en ninguna de las imágenes originales. En los años 20 del siglo XX ya el lenguaje cinematográfico (que se construye mediante la planificación y el montaje) está muy desarrollado y consigue obras maestras de la historia del cine.

Hoy en día podríamos decir que el montador o montadora es aquel que une los planos de una película, pero también modifica el tiempo y el espacio para conseguir crear la emoción en el espectador y explicar bien la historia. Se dice que el guion de una película se escribe tres veces: una en el guion, otra en el rodaje, y la última en la sala de montaje. Los montadores somos narradores que vemos las imágenes que se han conseguido en el rodaje y a partir de allí trabajamos para explicar la historia de la mejor manera posible. Para lo cual elegimos una toma u otra, escogemos junto con el director los mejores fragmentos de la interpretación de los actores, a veces suprimimos líneas de diálogo o incluso escenas si creemos que son innecesarias o retardan la acción, también a veces reordenamos la estructura de la película si creemos que mejora la comprensión de la historia, o incluso podemos añadir diálogos que después se grabarán aparte y que montaremos como si fueran parte del rodaje original. También creamos el ritmo de la historia, que es lo que te mantiene enganchado a la butaca o bien te permite vivir con unos personajes determinadas situaciones.

 

¿En qué parte del proceso de realización de una película aparece la persona que se encarga del montaje? ¿Antes del rodaje, durante o después?

Siempre trabajamos a partir de las imágenes, así que nuestra tarea propiamente dicha sería después del rodaje. Dicho esto, muchas veces se monta al mismo tiempo que se rueda y a veces las o los montadores pueden llegar a sugerir planos o secuencias para que se rueden si ven que esto mejorará la historia; y también muchas veces el montador entra ya en el proceso del guion y aporta su opinión. Somos narradoras, nuestro trabajo es hacer que las historias funcionen, así que somos una opinión experta en este campo y muchas veces se nos pregunta. Otras veces aparecemos solo después del proceso de rodaje. En documental es lo más habitual. Hay montadoras que prefieren no leer el guion y partir solo de las imágenes. Depende mucho del proyecto y de las profesionales que trabajan.

 

¿Qué te atrajo del montaje que te decidió a dedicarte a esto? ¿Lo sabías ya cuando estudiabas o fue después cuando entraste en el mundo laboral?

De hecho, estudié guion de ficción en el ESCAC y ¡he acabado montando documentales! Siempre me ha atraído mucho el arte de contar historias, pero cuando estudiaba no le hice mucho caso al montaje. Después profesionalmente me interesé mucho por el documental, y allí desarrollé varias tareas en varios proyectos, hasta que me di cuenta que donde realmente se construía la historia era en la sala de montaje. Así que me acabé especializando. No es una trayectoria habitual pero sí que creo que bastante natural, de hecho, las montadoras somos las guionistas de la última versión del proyecto (y en documental, las primeras casi), así que lo he vivido de forma muy orgánica.

 

¿Cuáles son los retos más interesantes a los cuales te enfrentas en el proceso de montaje de un film?

Pues cada film es un reto diferente. De hecho, al principio siempre me genera dudas, ¡es cómo si empezaras de cero cada vez! A veces hablando con otras montadoras me he dado cuenta que era un hecho compartido. Hasta que no entras en el proyecto, hay unos días de ajuste con el mismo, el director o directora, el tipo de narrativa, el tono, las dificultades específicas de cada proyecto...

 

Te has especializado en documentales, ¿qué es lo que te atrae de ellos y qué diferencias ves a la hora de montar ficción, por ejemplo?

A partir del documental me convertí en montadora. A diferencia de la ficción, en el documental la mayoría de veces el guion se construye en la sala de montaje y no hay un guion previo, y se construye a partir de un material normalmente muy abundante donde las posibilidades a priori son infinitas (muchas veces hay más de una posible historia en el material que te llega). Para mí el gran reto en documental muchas veces es encontrar la historia y la estructura que mejor funciona para explicar esa historia. Crear los arcos de los personajes, encontrarle el ritmo, … Al mismo tiempo, las opciones que tienes para montar una secuencia no son tan abundantes como en la ficción: no tienes tantas tomas ni puntos de vista sobre una misma acción. Así que muchas veces, el trabajo de la montadora de documentales es casi de espigadora: visionas las imágenes y eliges una imagen de aquí, un diálogo de allí, un gesto del personaje, un silencio, una mirada, un movimiento de cámara. Y a partir de esto construyes una secuencia, le das forma para narrar lo que quieres que esta secuencia narre. Y después vas construyendo la historia poniendo una secuencia detrás de otra, reordenándolas...a veces construyes una secuencia a partir de fragmentos rodados en momentos y espacios muy diferentes...o construyes una narrativa con inicio, nudo y desenlace a partir de horas y horas de entrevistas. Hay mucho de arquitecto en el trabajo del o la montadora de documentales, creas una estructura de nuevo casi. En la ficción también, pero ya tienes una estructura previa, que es el guion original, y a partir de aquí modificas y reescribes. De hecho, los dos montajes tienen muchas cosas en común, y también muchas diferencias.

 

También has montado para publicidad o televisión. ¿Es un mundo totalmente diferente del montaje de cine?

Cada tipo de montaje tiene sus especificidades y diferencias respecto a los otros. En televisión, que es dónde he trabajado más, los tiempos de montaje son mucho más cortos, muchas veces montas una cosa que se emite el día siguiente o en dos días... Así que los ritmos y la organización son muy diferentes. También tu aportación al montaje, hay lugares donde se espera de ti que seas más un técnico que lleva la máquina y otras donde se espera de ti criterio y que aportes a la narrativa... Cada proyecto es un mundo, y cada especialidad también.

 

¿En el montaje, se trabaja junto a la persona que dirige? ¿Y cómo es este proceso para ti?

En general se trabaja de forma muy estrecha, te pasas muchas horas dentro de una sala con esta persona. Evidentemente te tienes que entender, si no puede ser un infierno. Los y las directoras normalmente cuando llegan a la sala de montaje han pasado ya una preproducción, un rodaje...y llegan bastante agotados, y allí es donde ven por primera vez lo que han hecho, y se dan cuenta de los triunfos y también de los errores, que evidentemente siempre hay, son parte del proceso. Así que nuestro trabajo muchas veces es hacer de psicólogo, escucharlos, hacer que se sientan seguros y acogidos y en un entorno en el cual pueden trabajar y probar cosas sin limitaciones.

Trabajamos de forma muy estrecha y muchas veces cuando hace tiempo que trabajas con un director o directora casi que te puedes leer la mente, es un proceso bastante curioso y fascinante. De hecho, hay muchos directores o directoras que siempre trabajan con el mismo montador o montadora, puesto que son relaciones que se construyen con el tiempo y cuanto más tiempo trabajas conjuntamente mejor es, por eso digo que casi te lees la mente y que tú como montadora ya sabes que le gusta y que no y trabajas en esta dirección. También te tienes que encontrar a gusto con esta persona, así que crear un entorno de trabajo agradable es una parte no escrita de nuestro trabajo.

Las montadoras también somos personas en general pacientes y acostumbradas a ofrecer soluciones, nuestro trabajo es solucionar problemas de todo tipo (técnicos, narrativos) y conseguir hacer el mejor proyecto posible en los tiempos que nos dan (que a veces son muy ajustados). Hace poco hemos creado AMMAC, que es la Asociación de Montadoras y Montadores del Audiovisual de Cataluña, para difundir nuestra tarea y velar por nuestros derechos, y lo cierto es que de repente trabajar con un montón de montadores y montadoras (cuando normalmente trabajamos solas dentro de una sala de montaje) es una experiencia increíble, y también muy divertida, porque está claro que, aunque cada una es de su padre y su madre, tenemos muchas cosas en común. En general somos gente práctica, sin demasiados egos (a pesar de que a veces también tenemos un poco, eh) y acostumbradas a ceder y dialogar. ¡Así que trabajar juntas está resultando bastante fácil y está siendo una experiencia muy enriquecedora e interesante a todos los niveles!

 

También das clases de storytelling, guion y edición para jóvenes. ¿Qué aconsejarías a los y las jóvenes que están formándose en montaje?

Que miren mucho cine y lean muchos libros, de todo tipo, pero también de montaje, ¡que hay! Ahora, a diferencia de cuando yo estudiaba, hay muchos recursos también en internet, entrevistas con montadores, videos donde se comparan varios tipos de montajes... Así que se empapen de todo lo que puedan. También mirar películas analizando la estructura y el montaje es muy educativo. Y también si tienen amigos o conocidos con los mismos intereses, que les enseñen sus montajes, o que vayan a visionados de otros. A mí es una de las cosas que más me gusta, ver montajes de otra gente a medias y pensar cómo se pueden mejorar o qué cosas crees que funcionan y qué no. Y también que monten todo lo que puedan. El montaje es un oficio y se aprende montando, y no hay otro camino para aprender que la práctica. Los miles de horas ante la pantalla no te las puedes ahorrar. Evidentemente, cuanto más te formes, cuanto más vasta sea tu cultura audiovisual y general, más herramientas tendrás para ser mejor montadora.

 

En los últimos años se está reivindicando el papel de la mujer en el audiovisual. ¿Crees que hay un equilibrio ya o todavía es mayor el número de montadores que de montadoras?

El montaje, al ser un trabajo técnico (y, por tanto, menos preciado que los "artísticos" como dirección o fotografía), y dónde también en sus inicios y por el trabajo de laboratorio y manipulación de la película había mucha demanda de manos pequeñas y expertas, ha sido tradicionalmente uno de los oficios del cine donde era más fácil acceder para las mujeres. Empezaban cortando película y de allí podían ir aprendiendo y ascendiendo en el oficio. También algunas de las cualidades que se le presuponen a un montador (orden, paciencia, capacidad de organizar el material) son cualidades tradicionalmente asociadas a las mujeres y hacían que no se viera con malos ojos su presencia allí. El hecho de ser uno de los oficios más invisibilizados también ayudaba. 

Con AMMAC estamos intentando establecer qué tanto por ciento de montadoras hay. Por ahora vemos que tenemos un 65% de hombres y un 35% de mujeres como socias, que no debe ser exacto, pero si debe reflejar un poco la profesión. Vemos que otros temas como la conciliación familiar también ejercen de techo de vidrio para muchas profesionales del montaje y de hecho impide que accedan a muchos proyectos. Muchas abandonan. Así que todavía no estamos al 50% y queda mucho por trabajar.

 

¿Qué dificultades te has encontrado como mujer en tu trabajo?

Como mujer no me he encontrado ninguna dificultad específica una vez en la sala de montaje. Sí que cuando era mucho más joven, por ejemplo, en la parte técnica muchas veces te encontrabas un chico que te explicaba amablemente cosas que ya sabías a nivel técnico, es decir, te hacía mansplainings. O te encuentras que te hacen según qué comentarios o bromitas. En fin, lo mínimo que se encuentra cualquier mujer en el ámbito laboral. Creo que donde opera más la discriminación es, como en tantos otros trabajos, antes de ser contratada: equipos mayoritariamente masculinos donde los hombres llaman por defecto a otros hombres para ejercer una tarea que también podría realizar una mujer. De hecho, la mayoría de las veces no son conscientes ni ven nada extraño en el hecho que, en todo un equipo de postproducción, donde hay varios montadores, coordinadores, etc., no hay ninguna mujer, o solo hay una. No se les hace nada extraño, cuando de hecho, incluso estadísticamente, lo es. Contra esto, todavía hay mucho trabajo por hacer.

A escala pequeña y personal, me he encontrado con muchas mujeres que por defecto decidimos hacer todo el contrario: intentar siempre llamar a mujeres cuando te preguntan si conoces a alguien para desarrollar tal tarea o tal otra, para intentar compensar un poco este desequilibrio. "Ladies first". Pero desde el momento en que la mayoría de jefes de equipo son hombres que son los que contratan y montan los equipos, pues queda mucho trabajo por hacer. La conciliación también es otro gran tema. No puede ser que tener hijos penalice mucho más a nivel laboral a la mujer que al hombre. Y en general tenemos que conseguir horarios laborales más humanos que no vayan en contra del sostenimiento de la vida. En esto el audiovisual tiene las mismas carencias que otras muchas profesiones.

Lo que sí que creo que es relevante en el sector audiovisual es que es uno de los sectores, quizás el más importante a nivel económico y de impacto ahora mismo, que narra el mundo. Y si no incluye la mirada femenina, pero no como un subgénero, sino en paridad, si no explica el mundo visto por las mujeres, historias de mujeres narradas por mujeres, solo explica una visión del mundo. La del hombre cis blanco heterosexual, para ser más exactos. Y esto es una visión muy limitada y de hecho muy perniciosa para los y las que no somos hombres, ni cis, ni blancos ni heterosexuales. Ya que nos niega como sujetos y agentes de nuestra historia. Y nos hace sentir que no somos adecuados, porque no vemos reflejado lo que nos pasa, solo lo que piensan los hombres blancos que somos, que muchas veces está muy alejado de la realidad. Esto si es que aparecemos. Por eso es tan importante que las mujeres (y las personas no blancas, trans, no hetero, etc.) podamos explicar nuestras historias, y que estas lleguen a todo el mundo con las mismas oportunidades que las narradas por los hombres blancos. Y añadiría que también tenemos derecho a trabajar en historias que nos expliquen, o donde podamos aportar nuestra mirada, y que esta es una tarea de todos los departamentos, tener mujeres en el montaje o en la fotografía o el sonido también es importante. Ya no solo por la "mirada" femenina, sino porque laboralmente tenemos el mismo derecho a trabajar y a tener las mismas oportunidades que los hombres. Pero como digo, ¡queda mucho por hacer!

 

En tus años de trabajo como montadora, ¿has notado mucho los cambios tecnológicos a la hora de montar y cómo han afectado tu trabajo?

Yo ya empecé a trabajar con el montaje no lineal, con ordenador. El cambio bestia se dio al pasar del montaje lineal al no lineal, la manera de trabajar cambió mucho. Lo que me encuentro es que cíclicamente van cambiando los programas y los tienes que ir aprendiendo, y sí que es cierto que cuando hace mucho tiempo que trabajas con un programa este se convierte en una extensión de ti misma y ¡cambiar de programa cuesta! También se pide cada vez más cosas a un montador o montadora: que monte, pero también haga el color, o el grafismo, o la postproducción de sonido. Para mí cada cosa es un oficio diferente, y hacerlo bien en todos es muy complicado, aunque en proyectos muy pequeños ya lo hagas por defecto... Parece que con el digital todo tiene que ser más fácil, y en parte lo es y ha democratizado mucho el oficio, pero también ha llevado a la creencia que una sola persona lo puede hacer, a pesar de que pagando solo a una persona tienes el trabajo de cuatro...y no es así.

 

También eres realizadora, ¿qué clase de proyectos e historias te interesa explicar como directora y guionista?

Como realizadora mi trayectoria es mucho más reducida que como montadora, pero sí que las temáticas que más me interesen tienen que ver con temáticas sociales, con movimientos sociales y políticos y comunidades en resistencia, y también con gente que lleva estilos de vida fuera de lo habitual. Tengo debilidad por los y las outsiders. Esto y más cosas, es cierto que me cuesta definir unas pocas cosas que me interesen, ¡son muchas y muy variadas! Quizás el punto en común sería historias, personajes o puntos de vista que hackeen el discurso imperante. Son las que me parecen más interesantes y me provocan mariposas en el estómago.

 

¿Qué proyectos tienes en cartera de cara al futuro?

Ahora mismo estoy trabajando en Salvados y cuando acabe tengo ganas de reservarme un tiempo para desarrollar un par de historias a las cuales hace tiempo que le doy vueltas. Y como montadora, seguir buscando proyectos que me animen y me hagan crecer profesionalmente. Ser montadora es un oficio muy bonito, pero también bastante duro (son muchas y muchas horas sola en una sala peleándote con imágenes) y por eso es importante trabajar en proyectos que te motiven.

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